En WKTK consideramos que la reflexión y el debate teórico son inherentes a la producción artística. Creemos también que enunciar es una forma de posicionarse, de ocupar un lugar político, y por ello nos parece fundamental recuperar la palabra sobre el arte. En este sentido, esta nueva sección es una invitación abierta al debate constante y a la construcción de pensamiento crítico. Para ello proponemos un eje a discutir y un pequeño corpus tentativo de textos que, consideramos, servirán para armar un mapa conceptual del problema trabajado. Deseamos que quienes se interesen aporten sus ideas, consultas y producciones como una manera de enriquecer y complejizar el debate.
Violencia política y representación estética en el siglo de las desapariciones
Los espacios de anonimato son prácticas sin autor que se dibujan a sí mismas, enigmas que nos interpelan: ¿cuándo aparecen?, ¿quién se junta?, ¿para qué? Espacios donde hacer huelga de nuestra identidad y aceptar el desafío de lo imprevisible.
El fraude está en la consideración disciplinaria del arte y definirlo como medio de producción. Esto lleva a dos errores: a) La confusión de la creación con la práctica de las artesanías que le dan cuerpo. b) la promesa, por implicancia, que un diploma en arte conducirá a la posterior supervivencia económica.
La migración es un campo ambivalente, en el cual heterogéneas prácticas de subjetivación nutren la búsqueda de espacios “anónimos” de libertad y de igualdad. La migración se dirige hacia la metrópolis; es una fuerza subjetiva que produce metrópolis.
Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas
2008
En la favelas de Brasil, en las villas de Argentina y en los asentamientos de Uruguay, los activistas sociales ya no están solos. Algunas décadas atrás, el Estado sólo aparecía vestido de uniforme policial o militar, o a través de caudillos patriarcales hoy en decadencia. Ahora el Estado reconoció el papel del territorio y de los movimientos territoriales, y los movimientos reconocen el nuevo papel del Estado. Y juntos, a partir de ese reconocimiento, están creando algo nuevo: las nuevas formas de dominación. Es éste un cambio de larga duración, destinado a introducir una poderosa cuña estatal en las periferias urbanas, pero ya no de un Estado puramente represivo sino algo más complejo y “participativo” que, no obstante, persigue el mismo fin: adelantarse a lo que pueda suceder, en suma, “evitar la revolución”.
El espacio público ya no es en sí mismo un espacio político porque la propia realidad es pospolítica. Pero entonces ¿qué es el espacio público?
Rebelión en la periferia y desocupación del centro, “los encerrados fuera” y “los encerrados dentro”. Los bárbaros abren espacios del anonimato e interrumpen la movilización global que llamamos vida. Espacios del anonimato que son agujeros negros donde el poder no puede asomarse.
Un ensayo escrito hace 50 años (1)
América Latina ha sido siempre tributaria del mundo europeo; Estados Unidos se agregó más tarde a la constelación de las grandes potencias que veían en el Nuevo Mundo una gran reserva colonial.
La “política del arte” se caracteriza así por una extraña esquizofrenia. Por una parte, artistas y críticos nos invitan a situar las prácticas del arte y las reflexiones sobre el arte en un contexto siempre nuevo. Nos dicen de buen grado que la política del arte debe reconsiderarse enteramente en el contexto del capitalismo tardío o de la globalización, comunicación informática o cámara numérica. Pero siguen presuponiendo mayoritariamente modelos de la eficacia del arte que se habían cuestionado quizá un siglo o dos antes de todas estas novedades.
Los materiales de las intervenciones políticas exhibidos como archivos tienen una naturaleza extraña: nunca fueron pensados para tal fin y al mismo tiempo envuelven, desde su inicio, la promesa secreta de su conversión en documentos históricos.
La etapa del conocimiento debe ser previa a la expresión intelectual o artística de un pueblo; mientras no se sepa qué es el hombre americano, cuáles son sus ambiciones y sus tendencias, cuál su capacidad, no podrá decirse en qué razones estéticas debe descansar un arte continental.
Relación artista-Institución en la plástica cubana de las dos últimas décadas ( 1)
Después del home run del 89` la pelota se extravió convirtiéndose la fragmentación en la verdadera protagonista. Ahora no jugamos, bebemos. Beber puede ser un juego pero conduce a la inconsciencia, a la pérdida de los sentidos. Sea el año 89 o el 2010 la pregunta sigue siendo la misma: ¿Para qué hacer arte?
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