No sé cuantos cadáveres y cuanta explotación se usaron para construir los cimientos de las grandes fundaciones tipo Ford, Guggenheim, Rockefeller, etc., pero seguramente son suficientes para crear sentimientos de culpa entre sus herederos y justificar así sus intentos de indemnizar a la sociedad. Las especulaciones de George Soros casi lograron la bancarrota de Inglaterra y Alfred Nobel se arrepintió de haber inventado la dinamita. Que yo sepa, casi ninguna fundación filantrópica basada en fortunas de familia se originó con dineros totalmente limpios o llega a medirse positivamente con mis criterios de pureza.
La misión del artista es ayudar a que la sociedad sea capaz de crear sin intermediarios