
Mi vida se organiza en torno a mi obra
Como si el trazado del efímero país de tiempos de Artigas todavía se sostuviera en el aire, en La Rambla de Montevideo parece soplar la misma brisa fresca que en la Costa Alta de Rosario. Tarde de domingo y enero de 2008, la artista plástica uruguaya Cecilia Vignolo charla con WKTK vía correo electrónico:
¿Dónde están los sueños? No me acuerdo. Nunca me acuerdo. Quizás por eso sea artista, para acordarme. Es una búsqueda, uno se da cuenta cuando los encuentra. Creo que los sueños están en el imaginario colectivo, en las sociedades, en las familias y en la historia personal. Uno va viviendo y apegándose a ciertos sueños, los va domesticando en el sentido de crear un vínculo con ellos.
Me los imagino como nubes, volando en el aire, a veces bajito, a veces alto. Y lo mismo adentro de mi cabeza, mis sueños son tan reales como las nubes. Toda la abundancia de mi cosecha viene de ahí, pero son también volátiles, inestables, inaprensibles. Y, como a las nubes, a veces no los veo porque los tengo justo encima de mi cabeza. ¡O debajo de mis pies!

Mi barrio abarca desde Ciudad Vieja hasta Parque Rodó, con el corazón en Palermo. Ahora vivo en Parque Rodó, que es viejo y verde. Nací en Palermo, y me he mudado unas cuadras más acá o unas cuadras más allá. Es una zona que amo, (Sur-Palermo-Parque Rodó) porque tiene arboles, rambla, casas viejas, poca densidad de poblacion, almacén en la esquina y mínimos servicios. No hay centros comerciales ni bancos ni esas cosas que contaminan. Tenemos con mi hija ombúes amigos a los que queremos y visitamos. Suenan comparsas poderosas que me hacen vibrar el colchón. Ahora está tocando la primer cuerda de mujeres en la historia uruguaya, La Melasa, pared por medio de casa.
Me gusta mucho caminar de acá para allá, por la sombra. Disfruto de la escala humana de la ciudad. Es lenta y conservadora. Y eso es lindo, arquitectónicamente hablando, porque es una ciudad con historia. Me gustan mucho las manchas de humedad de sus paredes, los helechos colgando de las grietas. París me impresión, como poco real, tan restaurado todo, tan prolijo que parece una escenografía de Hollywood. Mi ciudad es real. Y lo mejor de todo, es que en Montevideo corre el viento.

No sé, no estoy segura de que el trabajo de expresión artística sea diferente a los demás. Por mi experiencia personal intuyo que es diferente, todos los trabajos extra artísticos que tuve en mi vida tenían un sentido último: el de sostener mi trabajo artístico, o darme de comer, a mí y a mi hija. Entonces los veo como satélites, como medios. Trabajo para el arte, vivo para el arte, que es un medio y un fin. Y si vivo del arte o no, es otro tema en el que influyen factores que no puedo controlar, como el mercado, la suerte, las críticas, la prensa o las modas, qué se yo.
El trabajo de expresión artística es más un trabajo poético-político que económico. Lo asocio más a una investigación, hasta a un servicio a la comunidad, como mínimo a mi propio ser social y a mi propio ser comunitario. Los otros trabajos son como lavar la ropa, lavarse los dientes, cocinar, lavar los platos, limpiar la casa, pagar las cuentas. Todo eso es lo que yo entiendo como "los demás trabajos", subsistencia práctica. Y el arte no es un trabajo referido a la subsistencia práctica del cuerpo, tiene que ver más con la subsistencia del alma, la trascendencia del cuerpo, la conciencia de sí...
Otra diferencia que veo con los demás ocupaciones es que tienen horarios, que empresarios y obreros quieren vacaciones. Y a mí eso no me pasa con la creación, quiero trabajar y trabajar, parando lo menos posible, y ni pienso en jubilarme. Es un lujo para mí y también para mi producción, el poder hacer horas extras, en este sentido, es todo al revés. Me he tomado vacaciones, pero hago como que estoy de vacaciones, hago como que estoy acampando o esquiando pero la matraca de crear no para, sigo carburando, mirando, escuchando, acumulando material para mi trabajo artístico.
Me detengo en el tema de la "expresión". Todo lo anterior se ajusta más a la investigación y a la producción., no creo en la expresión artística. La expresión artística para mí es lo que se produciría, por ejemplo, dentro de una sesión de pintura terapéutica, una cosa catártica y gestual, que no considero necesariamente ni trabajo ni artístico. Para ser arte tiene que ser más que la expresión de algo, que una herramienta para hacer que algo sea sentido por otro. Y lograr eso, que determinada experiencia sea posible a través de un artilugio; eso sí es un trabajo. Requiere un método, experimentación, corregir, corregir y corregir con tiempo y trabajo de campo.
Y acá llegamos a otra diferencia importante para mí: la referida a las herramientas. Cualquier oficio tiene mecanismos, leyes e instrumentos conocidos y probados, desde el abogado hasta el herrero, pasando por el pianista y el plomero, disponen de un conjunto de herramientas con una escala de infinitas posibilidades. El artista no, tiene que estar inventándose los instrumentos y los métodos de manera continua, el pianito digamos. Además puede utilizar dentro de su lenguaje tanto las herramientas del plomero como las del músico, y hasta las del abogado, ¿porqué no? Y ese continuo reinventarse hace que el artista contemporáneo se diferencie de cualquier otro trabajador.

Creo el arte que el arte puede ser un trabajo. O no. Depende de lo que decida cada uno. Se puede pintar, tallar, esculpir, cantar y bailar de forma amateur, como un hobby, sin compromiso, como una terapia, sin pretensiones de comunicar nada, como un juego, una forma de socializar o como un oficio para ganar dinero sin pretender ser un artista.
La decisión de hacer arte es personal, creo que ser un artista o no, es algo autodeterminado.
Uno dice, quiero ser artista, esto que hago es arte, soy artista, y se pone a trabajar, y ya está: es un trabajo.
Como todas las actividades, el arte puede hacerse por diferentes motivos y con diferentes resultados. Puede ser rentable o no. Puede ser reconocido por los pares, por el público, por la crítica, o no. Esto último lo determina el tiempo. Creo que tienen que pasar m?nimo cincuenta años para poder decir si una obra es válida o no.
De repente me pongo a trabajar en algo en lo que creo y que nadie entiende, nadie acepta mostrar en ningún lado, nadie compra, nadie quiere, pero si yo sigo trabajando, quizás en cincuenta o cien años tenga sentido, o no.
Creo que es un trabajo, y la obra "es", "va siendo" con uno. El resto va y viene, es cotillón, ruido ambiente. En Uruguay decimos que los de afuera son de palo, sólo uno sabe qué está haciendo.

El modo en el que me relaciono con el arte es muy íntimo, es una especie de método para conformarme, de darle una forma a mi estructura, mi vida se organiza en torno a mi obra. Y mi obra se produce en torno a mi vida. . No sé si yo me formo para la obra, o si la obra me forma a mí. Para poder realizarla, estudio, aprendo nuevas herramientas, lenguajes y sigo creciendo.
Nunca termino de aprender. Y siempre necesito trabajar con una técnica que no domine completamente, porque creo que estando atenta descubro en los imprevistos nuevas cosas. Y tal vez todo haya empezado en el taller de manualidades de la escuela donde tuve una maestra maravillosa y generosa, Estela Alcorta. Después, por accidente descubrí el atellier de un pintor, Aldo Peralta. Sentí que el aire estaba detenido, denso, la atmósfera era algo diferente a cualquiera otra conocida, y ahí decidí que yo quería ser artista. Aldo fue mi profesor hasta que murió, a mis seis o siete años .
Desde entonces hice todos los talleres que pude, pintura, grabado, dibujo del natural, hasta que entré en Bellas Artes. Me aburrí horrible, abandoné el primer año. Aquel mismo año había descubierto El Club de Grabado, en aquel momento todavía ten?a profesores como Mario Sagradini, Gabriel Peluffo, Oscar Ferrando y Alvaro Cármenes, entre otros, y ofrecían un marco conceptual al trabajo, me hablaron de gente como Luis Camnitzer, quien para siempre pasó a ser un referente en mi obra.
¿Mi relación con el cuerpo? Desde el principio de mi producción trabajé la imagen femenina en grabados, esculturas y dibujos.
En 1996 hice una instalación en el Cabildo de Montevideo llamada "de los vientres de las más", trataba de la planificación familiar en el tercer mundo y en cómo eso afecta el cuerpo de las mujeres, en especial el de las más pobres. La obra estaba compuesta por unas piezas tamaño natural de gres, de vientres de mujeres embarazadas. Fue una gran producción, trabajé tres años proyectando y haciendo esa muestra. Trabajaba como secretaria de la revista Guambia durante el día y de noche en el taller. Una noche, necesitaba agregar algo, para mejorar la estructura de la arcilla; decidí probar con la arena de la playa. Con un amigo que me hacía el aguante, Gabriel Gosio, fuimos hasta la Playa del gas, que está muy cerca de la aduana, donde tenía el taller en ese momento. Bajé sola y al juntar la arena y me sentí como una ladrona. Me pareció conveniente pedirle permiso a la playa para llevarme su arena para trabajar, y agradecerle también. Entonces, con la misma arena que me llevaría, me nació el gesto de construir una forma en torno a mi cuerpo y abrazarla en silencio.
Después guardé la arena, no me acuerdo en qué y la llevamos juntos con Gabriel hasta el taller, siempre en silencio, sin decirnos nada.
Terminé el trabajo, se inauguró la muestra y al poco tiempo, se hizo una movida de intervenciones urbanas de la Ciudad Vieja. Una obra se representó utilizando la plaza como escenario, para una versión de "El péndulo de Foucault" de Umberto Eco. Gabriel Gosio era su director y también uno de los actores. Un día me dijo que había visto lo que habéa hecho en la playa, y que a ver si me animaba a hacerlo en la escena final.
Y acepté, llevaron un camión de arena, y en el momento indicado, procedí. Supuestamente iba a durar dos minutos. Hubo un mal entendido con las luces, no sé, y pasaban los minutos, había terminado ya de hacer mi forma, y esperaba abrazada a mi panza de arena a que apagaran las luces para salir de mi posición. Y pasaron los minutos, cinco, diez, quince, y por accidente descubrí un lugar dentro de mí en el que me sentía sostenida. La gente que miraba también permaneció atenta. Fue algo maravilloso, yo estaba presente, "siendo", sentí algo que jamés había imaginado.
Más tarde utilicé mi vello corporal con cera depilatoria sobre mis fotografías y ropas en "la exterioridad de la interioridad del cuerpo humano", (1997), en "mal gusto" y "Bienal del Mercosur" (1999).
Ese mismo año hice mi segunda performance estando embarazada. Utilicé fotos de mi cuerpo, el sonido del latido del coraz?n de mi hija, la ecografía de su cráneo la convertí en una partitura para el audio.
Hice otro proyecto con la placenta ("el otro, vínculo y des vínculo"), con sangre menstrual (It work's, 2005).
¿Maestros? Mario Sagradini, fue mi profesor hace veinte años en el Club de grabado y desde ese momento ha sido el referente uruguayo mas importante.
Camnitzer nunca fue mi profesor, me encantaría ser su alumna Hice una clínica con él y me ha hecho crítica de obra en una o dos ocasiones. Él ha sido un referente, me identifico con sus ideas, admiro su obra y su discurso.
Y del mundo, de alguna manera, siento "maestros" a muchos artistas, desde las Guerrilla Girls hasta Ives Klein y Louise Bourgeois, pasando por Frida Kalho, Valie Export, Marina Abramovic' y Yoko Ono entre muchos otros artistas..
Me cuesta tener una visión global del arte contemporáneo de nuestra región, conozco en profundidad sólo el medio uruguayo. Tengo una hipótesis: creo que para una región como la nuestra es una buena idea destinar recursos y energía al desarrollo del arte contemporáneo, como producto exportable, como herramienta de inserción en un sistema cada vez más polarizado, y como elemento globalizante de América latina, un continente que si piensa como potencia territorial multiplica sus posibilidades.
Sí, considero que la pintura sigue teniendo vigencia en medio del actual desarrollo tecnológico, especialmente si visito museos, colecciones privadas, galerías, remates y sitios web de arte. La pintura tiene un peso mayoritario, aplastante, en el mercado y en el imaginario colectivo acerca de lo que es el arte. Y el desarrollo tecnológico se nutre y se construye sobre lo pictórico, como la pintura digital.
En estos momentos estoy haciendo esculturas para Galería Sur en Punta del Este (Manantiales), en gres y en piedra. Empecé una investigación con mármol y estoy muy contenta. También haciendo modelos para fundir en aluminio y quizas hierro.
Este último año me dediqué a pintar como nunca antes, mezclando la pintura con la serigrafía. En una colectiva rodante llamada "Uruguay" curada por Gustavo Tabares que organiza el Ministerio de Educación y Cultura participo con una obra con esta técnica. Obras de estas características se pueden ver en Marte Up Market en Montevideo o en Los Caracoles, en José Ignacio, en Punta del Este. En Imaginario Sur (Montevideo y Punta del Este) estoy vendiendo objetos escultóricos, cajas con poemas visuales que me divierten mucho.
Además estoy trabajando en mil cosas, como siempre. En una colectiva curada por Diego Focaccio sobre el "alma", una "Movimiento Transito" y otra "Erotica", curadas por Fernando López Laje. Preparo una muestra individual en abril en "a morir" que es de Alonso-Cracium. También ando produciendo audio con Maüss y María Angela Juanena, estoy en una producciín fotográfica con Victor Vignolo de desnudos, y haciendo el proyecto de una obra para un parque de esculturas en Rocha.
Participaré en un par de encuentros de performances en Uruguay y en el exterior, soy parte de los artistas invitados al proyecto "Siensueños" de Hugo Alberto Ojeda, y estoy terminando de escribir un libro y por empezar otro. Y con proyectos de dar unos talleres, presentarme a un par de concursos, y además hay un par de cosas que son para el año que viene que estoy desarrollando lentamente. Pero, ¿ya está como muy largo este cuento, no?
Los correos se cruzan, anochece en Rosario y Montevideo. A pesar de la distancia, caminando por calles de Pichincha o Parque Rodó las mismas sombras parecen crecer en sus veredas. Bajo las mismas estrellas.
http://es.youtube.com/watch?v=AnTATP4ERCg
http://www.ceciliavignolo.com/
Vandalicius: ¿sos artista? ¿tenés otros conceptos? Lo vergonzoso es que no tengas coraje de dar tu nombre y la capacidad de expresarte de manera democrática, opinar no es lo mismo que juzgar