Varios ejemplos actuales nos demuestran que aquel reclamo de transparencia en las instituciones culturales y solidaridad contra los maltratos por parte de sus funcionarios organizado desde Wokitoki en Setiembre del 2006, fue un inicio, la punta de lanza necesaria para que, quienes se oponen y critican ciertas acciones de las direcciones culturales, se animen a firmar, poner el gancho, la cara, y se termine con la hipocresía de sonrisas falsas y charlas por lo bajo en los vernisagges.
Estos ejemplos que siguieron a nuestro reclamo, son los documentos sucesivos de artistas de Buenos Aires, Bahía Blanca, Rosario, que circularon también vía Internet, y el boicot de artistas de Neuquén al Museo de Arte Contemporáneo de esa ciudad. Esto demuestra que el autoritarismo, la soberbia, los lobbys, el tráfico de influencias e intercambio de favores en las instituciones culturales públicas existen. También nos estimula y no podemos más que sentirnos orgullosos por haber iniciado este camino, cuando éramos muy pocos los que nos animábamos a firmar las críticas a cara descubierta.
Aunque los poderes siguen casi intactos, hemos logrado incomodarlos y que se cuiden en su accionar. Hasta Farina prometió concursos en los museos.
Vamos todavía! Sigamos vigilando lo que hacen con nuestras instituciones y criticando y reclamando, haciéndonos ver con nombre y apellido. O no aprendimos nada en tantos años de democracia.