
La Capital ha logrado lo insólito, que el calor extremo actúe con criterios distintos según quien organice alguna actividad cultural.
Una semana, la temperatura insoportable es un mero inconveniente que cómo no va a superarlo el Camp (Centro de Apertura Multicultural de Pichincha) al obligarse a suspender con acuerdo de los músicos, uno de los tantos conciertos de cámara que realizó a sala llena, durante todo el año gracias al esfuerzo colectivo de un grupo de personas amantes del arte.
Tanto les cuesta comprar un split de 20000 frigorìas? La nota, en son de burla, aparece en la sección “Lo menos”, anónima, pero en la agenda cultural, dirigida por Fernando Farina, como todo lo que se escribe sobre arte rosarino en el mencionado diario. Y a la semana siguiente, el calor, sin comerla ni beberla, es descripto como un fenómeno vil y asqueroso que limitarlas alucinantes actividades del Museo Castagnino, quitándoles el público que se merecen (¿) en la misma sección y página cultural. Ya es muy obvio todo el regodeo y ensalzamiento que realiza este Manzano del aparato artístico sobre las actividades del Macro y Castagnino, “sus museos”, en el Diario La Capital. Tanto como las chicanas hacia los “pocos criticones sueltos, intrascendentes,” “lo menos”, todo lo que no es adulación, en fin, en el mismo medio. Pero hacer partícipe al clima?... ¡Iceman al poder!