
La criminalizacion a la vida en la calle es cada vez más fuerte, el control sobre los espacios de encuentro es cada vez más concreto, dado que debemos ser lo más transparentes en nuestras prácticas cotidianas; y esto se manifiesta en las bitácoras que los ciudadanos globales llevan en las redes sociales de twitter y facebook.
Las prácticas de caminar la calle, entregarse a la deriva de múltiples encuentros, poco a poco han perdido su carácter de aventura, al punto de pensarse que pueden llegar a desaparecer. Los encuentros son cada vez más programados, perdiendo toda espontaneidad; prueba de esto son los europeos y los gringos, que aseguran que los más novedoso es programar una acampada a través de twitter para indignarse. Después son aplaudidos por los grandes medios de comunicación y nombrados como la gran novedad al utilizar las tecnologías de información y comunicación y sus redes sociales, entregando lo más básico gracias a su proclama de ¡no violencia! : La dignidad.

¿Por qué no pensar que el el acto cotidiano más revolucionario en este contexto, es el de arrojarse a la calle sin necesidad de ninguna máquina informática y encontrarse con momentos de alegría, tristeza, desolación e incertidumbre?

En latinoamerica estamos en la situación de encontrarnos con barrios militarizados, centros urbanos convertidos en museos, centros deportivos producidos para la competencia, centros para espectáculos masivos, centros comerciales y centros financieros, todos estos centros con un despliegue abrumador de cámaras de videovigilancia, presencia de seguridad privada y policial. Mientras parques, plazas y esquinas están vacíos y oscuros.
Todos estos centros han desarrollado lugares que se interconectan y forman lo que se nombran como los situación room, cuartos de videovigilancia y de respuesta rápida para atender y reprimir cualquier mal encuentro, esos que nos generan alegría, tristeza, desolación e incertidumbre.
Mientras esto ocurre, todos a sus pantallas, las de la TV, las de los computadores, las del cine, las de los moviles, imágenes que circulan desde el mismo interés de con el que se produce la estructura social dominante. Es una estructura que se produce en el miedo, el miedo a los más cercanos, esos quienes buscamos desconectarnos un momento para buscarnos la vida.

La criminalizacion a la vida en la calle es cada vez más fuerte, el control sobre los espacios de encuentro es cada vez más concreto, dado que debemos ser lo más transparentes en nuestras prácticas cotidianas; y esto se manifiesta en las bitácoras que los ciudadanos globales llevan en las redes sociales de twitter y facebook. Cuestión que han llamado como transparencia. Así, el espacio urbano se ha tornado otra cuestión, es un espacio mismo de sobreexposicion y no sólo por parte de quienes imponen el orden, sino por todos los que han aceptado la presencia de las pantallas en una forma irreflexiva.
Es triste en muchas oportunidades encontrarse con grandes avenidas que no permiten que la ciudad se camine, es triste saber que no se puede subir a un barrio por que no te conocen y algo te puede pasar, es triste que la ciudad se parta en territorios gracias a la segregación que promueven las nuevas elites, dejándonos un sin sabor cotidiano no poder recorrerla de una forma abierta. Es triste que hayamos perdido toda espontaneidad.
En este contexto planteamos que existe una relación entre el encierro y el control, los dispositivos de regulación social que producen el control llevan a un encierro generalizado en nuestras ciudades, encierro que brinda seguridad ante una cantidad de desconocidos que son potenciales malechores gracias al imaginario que nos han generado los medios de comunicación.
¿Cómo, en un contexto de estos podríamos volver al encuentro espontáneo, a cuestiones más simples y menos prefabricadas? ¿Cómo nos desconectamos y buscamos otros espacios para crear frente a estas condiciones, sin necesidad de tener que referenciar los agentes del control , sin practicar la destrucción de la cotidianeidad urbana dia a dia?
escrito por Antena Mutante www.antenamutante.net/