Luis Camnitzer y las "instituciones"

Luis Camnitzer y las "instituciones"

Por WKTK // 04 de agosto de 2012

Los banqueros y los gobernantes nos obligan a pagar a esos banqueros cuando les va mal en la ruleta y su nivel de vida empieza a correr peligro. Nosotros ya no trabajamos para sobrevivir, sino para ayudar a esa pobre gente.

Inmunes a la autocrítica, tanto los políticos como los artistas, primero se autoproclaman como tales y luego tratan de convencer al público para que confirmen la "auto" proclamación.

Tengo mucha correspondencia electrónica y frecuentemente veo que la gente agrega sus citas preferidas como colofón. Como no soy adicto a las redes sociales (no me interesa realmente que fulano de tal se fue al jardín hace media hora, o que acaba de comerse un chocolate) decidí que mis correos pueden servirme como un medio de difusión equivalente y menos banal. Al principio tuve cuidado de borrar el colofón cuando se trataba de correspondencia institucional y formal. A pesar de eso, muchas veces me olvidé de hacerlo. Luego decidí que a mi edad me importa un bledo si quien lo recibe lo toma a mal. Es más, si lo toma a mal, quiere decir que es alguien que no me interesa, así que ahí queda.

Mi primer institución fue “El club de los autoproclamados”,  del cual inmediatamente me proclamé como presidente. No me acuerdo exactamente como surgió, puede ser que fuera Sarah Palin la musa inspiradora, o Bush II. No importa. Pero me dí cuenta que, inmunes a la autocrítica, tanto los políticos como los artistas, primero se autoproclaman como tales y luego tratan de convencer al público para que confirmen la proclamación y se olviden del “auto”. Me pareció que todo el mundo tiene ese derecho pero que no lo ejerce. El “club” fue un instrumento de concientización y de redistribución de poder.
Como hay muchos clubes e instituciones que son selectivos (raza, color, clase social, posición económica, etc.) y una vez dentro es muy difícil escalar posiciones, decidí crear mis propias instituciones. El paso siguiente y obvio fue ponerme a la cabeza inmediatamente, sin tener que entrar en demagogias y servidumbres para entrar en la directiva.



Cuando Dominique Strauss-Kahn fue echado de la dirección del Fondo Monetario Internacional por violar a una camarera del hotel donde se hospedaba, traté de organizar una campaña para que se nombrara a Lady Gaga en su lugar. En esa ocasión, pensé en gran escala e hice un llamado público por Facebook a través de lo que supongo  es mi página. Con 1500 y pico de “amigos”, la intención fue que se distribuyera en forma viral. El proyecto murió rápidamente (solamente una docena de “like it”) y luego metieron a esta mujer Lagarde, que es aburridísima y seguramente sabe menos de economía y de lucro que la Gaga.
El incidente de Strauss-Kahn me hizo pensar mucho y llegué a la conclusión que la realidad no es que alguna gente sea sociópata y otra no. La verdad es que somos todos sociópatas, solamente que algunos somos inhibidos. Eso me llevó a la creación de la “Sociedad de Sociópatas Inhibidos” para promover la inhibición. Si esta sociedad tiene éxito, reduciremos la cantidad de políticos, gerentes de banco, jerarcas militares, y pondremos límites naturales a nuestro instinto de asumir poderes inmerecidos.



Supongo que en realidad mi fuente de inspiración mayor es el mal humor. Me tengo que convencer constantemente que vale la pena protestar y denunciar, aún si los resultados son cada vez más deprimentes. A pesar de nuestros esfuerzos siento que estamos en un período de neo-feudalismo. La nueva aristocracia son los banqueros y los gobernantes que nos obligan a pagar a esos banqueros cuando les va mal en la ruleta y su nivel de vida empieza a correr peligro. Nosotros ya no trabajamos para sobrevivir sino para ayudar a esa pobre gente. Eso me llevó a crear dos instituciones.  La primera fue “Misántropos Anónimos”,  según el modelo de los alcohólicos, pero sin la parte místico religiosa, la cual dejé para otra institución más reciente. “Misántropos” tuvo bastante éxito. En conjunción con una muestra mía en Parra & Romero, en Madrid, la galería ofreció membresía a los visitantes y se anotaron más de cien, incluyendo a muchos figurones de la escena artística española. Más tarde, mirando en Google, me di cuenta que el título ya existía de antes. Me dio vergüenza, pero ya era tarde. De cualquier manera, eso me confirmó aun más en mi misantropía y en la necesidad de curarla.


La segunda institución fue el “Comité para la nacionalización de gobiernos”.  Me parece que es hora que los gobiernos (al igual que los bancos) dejen de ser propiedad privada y pasen a ser propiedad colectiva. La parte de nacionalización no tiene nada que ver con el chovinismo típico de la nación-estado, sino con la comunidad que más o menos se articula en una región.  Pero esto es demasiado complicado de explicar en un título, así que para simplificar ahí fue la palabra “nacionalización”. Y sí, además creo que el Uruguay es el mejor país del mundo, pero eso no viene al caso.


Francamente, nadie me dio pelota en esto (tampoco en esto, debo agregar) y en base a que nadie es profeta en su tierra decidí inspirarme en los médicos filántropos y armar “Profetas sin fronteras”. Por respeto a ellos incluí el título en francés, aunque mis correos son fundamentalmente en inglés y en español.

 


En cierto momento me di cuenta que en realidad todo esto refleja una posición y una ideología que vengo proponiendo hace mucho tiempo, que es la del “cinismo ético”.  Representa la idea de utilizar la corrupción sin corromperse, o de prostituirse pero a sabiendas de lo que uno hace y tratando de mantener una reserva ética como antídoto. En una época neo-feudal, la ética parece ser el único instrumento de resistencia que nos queda. El problema es que hoy la ética funciona como una pala en el estercolero. Ayuda a despejar, pero se ensucia.  En su momento yo ya había pensado: “esto es material para un culto, y yo podría ser el gurú”. Tiré indirectas a lo largo de los años pero nadie me tomó en serio. Me di cuenta entonces que si no institucionalizo esto, no va a pasar nada.  Fue así que armé la “Iglesia Ecuménica del Cinismo Ético”.  No me animé a ponerme de gurú, y por eso me designé más modestamente como asesor espiritual. Si alguien más tarde me quiere canonizar, bienvenido sea. Ahora estoy trabajando en un breviario para mi iglesia basado en textos de Baltasar Gracián, quien en el siglo XVII ya daba consejos cínico-pragmáticos que trataban de ayudar a tener éxito. Pero siempre manteniendo cierta dignidad.

Mi dedicación al  proyecto de creación institucional seguirá por un tiempo porque me ayuda a mantener un modesto nivel de salud mental. Es coherente con la manía que tuve en las décadas del sesenta y setenta de coleccionar museos en lugar de permitir que ellos me coleccionen.  Mi próximo colofón anunciará una idea mucho más modesta que todas las anteriores. Es solamente un proyecto curatorial que pienso ofrecer a los museos. Lo adelanto aquí como primicia o pre-estreno por si hay artistas (o museos importantes) interesados entre los lectores:

más sobre Luis Camnitzer en WKTK

www.wokitoki.org/wk/1059/la-ensenanza-del-arte-como-fraude

www.wokitoki.org/wk/986/luis-camnitzer-se-manifiesta-arte-latinoamericano-inmediato

www.wokitoki.org/wk/970/panoramas-do-sul-reflexoes-sobre-arte-contemporanea

www.wokitoki.org/wk/941/arte-latinoamericano-inmediato-luis-camnitzer

www.wokitoki.org/wk/374/memorial

www.wokitoki.org/wk/137/el-ultimo-libro-1

www.wokitoki.org/wk/049/la-corrupcion-en-el-arte-el-arte-de-la-corrupcion

www.wokitoki.org/wk/023/arte-latinoamericano-contemporaneo-luis-camnitzer

 

 

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