
¿Es posible festejar el arte contemporáneo frente a aguas contaminadas?
Muy fuerte la articulación Duchamp + Proa + Techint + La Nación.
La muestra de Duchamp, una muy intensa experiencia.
Por un lado, la obra de un fuera de serie, un espíritu rebelde. Por otro, los eternos momificadores y los fondos buitres dando vueltas en el cielo.
Noventa años después, en más de 123 obras (fotografías, cartas, objetos y filmaciones) Marcel Duchamp regresa a Buenos Aires.
Es la primera vez que una retrospectiva suya de tal magnitud, se desarrolla en algún rincón de América Latina.
Una de las sensaciones disparada en la muestra es que el paradigma de artista que Duchamp encarnó en su época (época que sin duda lo ayuda,le da un aura "heroica" a su gestualidad, a su sensibilidad), nos habla de una condición de clase, de códigos de clase social que hoy se tornan un tanto obscenos.
La sensibilidad y el humor (el tema ya tratado de la provocación y el humor en el arte local) duchampianos desafiaba e interpelaba a determinados sujetos que dan forma al “campo del arte”.
Pero en un contexto absolutamente distinto al actual, y sobre todo, en un momento en el que "la historia" era concebida de otro modo.
Hoy, la micropolítica y el pensamiento de la autonomía, ¿como leen a Duchamp?
¿Que dirían de un “joven espíritu duchampiano”?
Nos interesa mucho pensar cómo encarnaría hoy ese espíritu, en la realidad dependiente de nuestro país
La muestra, en realidad fue el pretexto para la presentación en sociedad de la modificación de la sede de PROA y el esfuerzo de hacer visible un “nuevo modelo” museístico.
La celebración que el evento proponía no generaba ni el más mínimo comentario (desde la institución hasta la curaduría, desde la construcción del enlace que el arte puede -si lo desea- crear entre práctica y pensamiento) A causa de la podredumbre que todos teníamos delante de nuestros ojos.
Era impactante la convivencia pacifica del stablishment de la cultura neoliberal con las aguas podridas y vedadas a la población.
Entre obra y obra, y entre las burbujas del champagne, se imponía el olor a podrido del Riachuelo. Las imágenes nítidas de los efectos contaminantes de todas las industrias a las que no les produce ningún efecto la obra de un vanguardista como Marcel Duchamp.
Para esta muestra prestaron obras, entre otros, el Centre Pompidou, Philadelphia Museum of Art y el Moderna Museet de Estocolmo.
Fundación Proa. Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca.