
El 13 de noviembre de 2008, se inauguró en el Cubo del Centro Cultural de España de Montevideo, la muestra-instalación multimedia y reactiva: 34s56w.org/xtcs/temporal de santa rosa, de Brian MacKern.
Originalmente, el Temporal de Santa Rosa de Brian MacKern, fue un cd (audio) con una selección, presentada en 20 tracks, de los registros de la interferencia eléctrica [radioestática] ocasionada por el temporal de Santa Rosa en diversas radiofrecuencias.
El ordenamiento de los tracks guardaba relación con la magnitud creciente de los niveles de ruido en los canales de comunicación. Con este procedimiento, MacKern colocaba el ruido en el lugar de la señal. Las grabaciones fueron realizadas entre el 20 de agosto y el 8 de septiembre del año 2002, en Montevideo-Uruguay.
Lo que ahora se presenta en el Cubo es una obra de inmersión. El discurso sucesivo del cd se ha disuelto en mezclas simultáneas y aleatorias. El fantasma electrostático del Temporal de Santa Rosa penetró por hendijas técnicas hasta alcanzar la profundidad de nuestra cultura del abrigo. Un retazo del afuera se ha instalado irreversiblemente en la esfera doméstica.
“Be not afraid, the isle is full of noises.”
William Shakespeare. The Tempest / Act 3, Scene II
El Temporal de Santa Rosa aparece como un ready-made natural e incorporal. Su ser estaba listo para emerger ante un pequeño pero abismal cambio de perspectiva. Su registro renueva la visa de residencia artística al ruido, elemento residual y distorsivo del fundamento comunicacional.

Tal nivel de explicitación es tanto una domesticación del afuera, como una subversión del adentro. La inmersión en el campo micrológico y molecular es una verdadera tempestad para usuarios habituados a rutinas de confort y superficie.
Si la sociedad contemporánea puede ser vista como una mega instalación en la que los medios de comunicación y transporte producen interioridad y disponen los tensores para su cohesión espumosa, la obra de MacKern goza de un humor poco inocente al colocar el ruido en el lugar de la señal. Esto supone la emergencia del fondo al primer plano ocupado, normalmente y en términos visuales, por la figura. Lo atmosférico, difuso, implícito y simultáneo aparece en lugar de lo objetual, claro, distinto, explícito y sucesivo.
Las imágenes satelitales tratadas nos devuelven una visión casi imposible. En ellas resuena el informativo meteorológico. Pero allí y aquí, en medio de la obra, el pronóstico indica ruidos que invaden cualquier ideal transparente de comunicación. El meteoro —del griego: “suspendido en el aire”— puesto aquí en consideración, podría ser un indicio de disonancias que, más allá de la sensación termo económica del 2002 ((año de la peor catástrofe económica (hasta el momento) en Uruguay y la región)), nos hablan del clima transcultural de inseguridades de fondo. En este sentido el artista aparece interviniendo justo allí donde reside el fundamento del mundo actual como globalización telecomunicativa.
El temporal es ahora un remolino gaseoso, objetivado sobre un esquema cartográfico que nos recuerda que “el mapa no es el territorio”. Como un Magritte pos alfabético, ya no necesita inscribir el texto “esto no es una tormenta”. El procedimiento de la instalación opera un trastocamiento adicional que guarda cierta relación con el utilizado por Velázquez en las Meninas, aunque —ciertamente— por otros medios.




Michel Foucault lo describía así:
“El pintor sólo dirige la mirada hacia nosotros en la medida en que nos encontramos en el lugar de su objeto (…) Acogidos bajo esta mirada, somos perseguidos por ella, remplazados por aquello que siempre ha estado ahí delante de nosotros: el modelo mismo. Pero a la inversa, la mirada del pintor, dirigida más allá del cuadro al espacio que tiene enfrente, acepta tantos modelos cuantos espectadores surgen; en este lugar preciso, aunque indiferente, el contemplador y el contemplado se intercambian sin cesar. Ninguna mirada es estable o, mejor dicho, en el surco neutro de la mirada que traspasa perpendicularmente la tela, el sujeto y el objeto, el espectador y el modelo cambian su papel hasta el infinito”.
Pero aquí no hay cruce evidente de miradas. Ni siquiera constatamos presencias humanas con las que identificarnos, ni modelos ocupando posiciones. Por el contrario, la anécdota des-concentrada abre camino a formas y texturas de tipo rizomático. El carácter envolvente de la obra —propio del espacio acústico— no privilegia los vectores de visibilidad.
El aspecto consonante con el procedimiento-Meninas estaría relacionado con el lugar del espectador como fuente de interferencia. La obra lo incluye mediante una cámara que detecta su presencia y la intensidad de sus movimientos. Esta información se traduce en tiempo real en modificaciones tanto de la mezcla de audio como de las imágenes. Cada espectador es colocado en el ambiguo lugar abierto por la obra. En la instalación, la tormenta es la señal y cada uno de nosotros no puede participar sin producir, al menos en algún momento, niveles de interferencia. El usuario, devenido fuente de interferencia, es ahora un temporal innominado y aleatorio que, con intensidad diversa, aporta a la obra los caudales de su propia turbulencia.
Desde el comienzo, xtcs/temporal de santa rosa, fue publicado en Internet y se convirtió en una cantera de sonidos para otros artistas.



Flangers, delays, chorus y un sin fin de efectos, forman parte de la riqueza de texturas, ritmos y timbres de los registros naturales y crudos. Las sonoridades recogidas por MacKern poseen el atractivo y la magia de un mantra extático, lleno de sinuosidades hipnóticas. Samples del temporal aparecen retrabajadosy resituados en innumerables obras de artistas entre los que se encuentran Federico Deutsch, Jorge Haro, Dick el Demasiado y Jorge Drexler.
La incorporación de tecnología bluetooth a esta instalación, permite el envío automático, de una estampita de Santa Rosa con la que son bendecidos los asistentes en su teléfono móvil.
La inauguración de la muestra consistió en un concierto para temporal, walkie talkies, telégrafo y ciruit bending.
Brian McKern es uno de los artistas contemporáneos uruguayos más destacados. Su trabajo goza de un alto prestigio y reconocimiento internacional. Abarca un amplio espectro del quehacer artístico, desde la curaduría hasta la realización en multiples campos del netart y el arte audiovisual. Diseño, programación, hackeo neuronal, tejido de redes productivas, elaboración, intervención y subversión de interfases, podrían ser descripciones parciales e imprecisas de su incesante actitud creativa, imposible de apresar por pensamiento categorial alguno. Su trabajo se orienta hacia la exploración de nuevas tecnologías para producir experiencias estéticas a menudo interactivas, con un alto componente lúdico que desafían los preconceptos y, aún subliminalmente, provocan un desfasaje productivo en el usuario y/o espectador.
http://cineforum.universiablogs.net/el-temporal-de-brian-mackern-interferencia-e-inmersion
http://34s56w.org/xtcs/xtc.html
http://netart.org.uy
http://34s56w.org
http://no-content.net
http://fronteraincierta.blogspot.com/2008/11/34s56worg-xtcs-temporal-de-santa-rosa.html