
Un archivo en construcción.
ACTO DE VER. La impureza del acto de ver vuelve opacos los límites que distinguen una forma de otra. Por el contrario, los regímenes del cerramiento ocular moderno suponen un campo transparente así como un estatus de verificación del saber ilustrado. La modulación del ver se ha fascinado con la disputa perceptual hasta volverse un síndrome jurisdiccional. Un acto de ver aparece por medio de un simple vistazo o de un pretensioso registro, o bien se articula en el espacio de proximidad con el otro, en aquella constante visual en que él te ve. Lo visual del ver se vuelve público, y decimos público en tanto que la visualidad aparece en el cruce de un verse sabiendo que te han visto. Si acaso la visualidad se distancia del objeto por un sujeto que ve en la luz, entonces el objeto deja de ser aquello que pretendes ver también en la oscuridad. Estando en el ver del otro es que la visualidad abre ese espacio para aproximarse. No obstante, no es el ver de lo visible una relación signada por la confianza y la certidumbre. Antes produce la sospecha histórica que, en un vistazo, todo se puede ver o que el registro de lo visual bastaría para saber algo esencial. La visualidad se diluye en esta misma pureza de su propia pretensión de saber, que espera habitar dentro y también fuera. Quién de todos en mí, sería la voz moribunda del que escribe observando desde un tercer piso aferrado a un pulmón que no puede ver y que ya no sabe si la visualidad acaba cuando cree al fin verse en el otro. Cristián Gómez M., académico
AMÉRICA, NO INVOCO TU NOMBRE EN VANO

América no invoco tu nombre en vano, 1970. Colección MAC, U. de Chile. Gracia Barrios pintora.
APOSTASÍA .Abandonar un ideario por acomodo, por incapacidad de asumir la autocrítica para así, en vez de abandonar ese ideario, mejorarlo. También puede ser, en palabras de Mario Benedetti, parafraseando unos versos de Carlos Gardel: “arrastrar por este mundo/ la vergüenza de haber sido/ y el dolor de ya no ser”. Una situación extrema, pero muy recurrente entre los políticos revolucionarios de los 60, 70 y 80, es adoptar la postura de Clodoveo, rey de los francos, cuando al convertirse al cristianismo el obispo de Reims le dijo: “Baja dulcemente la cerviz fiero, sicambro, y adora lo que has quemado y quema lo que has adorado”. Alejandro Lavquén, poeta
KAWESQAR.

Puerto Edén, de la serie “Nómades del Mar”, 2002.
Paz Errázuriz, fotógrafa.
MÁSCARA. Querido lector: nos mienten de modo descarado y permanente. Sobre nuestros sentidos se ha arrojado un tupido velo discursivo. Nos dicen, por ejemplo, que los mapuches incendian los bosques y nos muestran un video con cinco sujetos enmascarados. Luego nos dicen que toda la información se encuentra disponible y aparece el mismo video. El acceso a lo real se halla obturado. Tengo nostalgia de lo real. Entre video y video nos cercan con objetos de consumo con leyendas del tipo: You will be absolutely happy if you buy, por ejemplo, un hervidor eléctrico. Y así, pseudo informados y aguijoneados por una cuasi ilimitada oferta de objetos de consumo que nos hacen felices, vivimos envueltos en la ilusión de la aberrante mascarada de las sociedades globalizadas y de mercado del tercer mundo. Marina Arrate, poeta.
TRABAJO.

La Fe y el Arte: figura y fondo. Acción de arte 1º de Mayo 2009.
Pablo Langlois, artista visual, U. ARCIS, U. de Chile.
VENCEREMOS. Porque conservo la palabra “venceremos” en un pedazo lateral de mi cabeza es que puedo recorrer con un necesario o decidido paso inconformista cada uno de los espacios por los que transito. Es esa palabra alojada en un fragmento de mi cabeza la que me permite comprender las imágenes más difíciles, las noticias alarmantes, los desaires, los horrores, la incertidumbre alojada en la voluble manipulación del día a día. La palabra “venceremos” tiene una historia dentro de mi historia. Vi la palabra hecha historia y vi también cómo se borraba la palabra y pasaba a formar parte de la historia. Pero no es así exactamente, no es exactamente así. Porque si no venceremos ¿dónde alojamos entonces lo que llamamos sentido? “Venceremos” está localizado siempre en porvenir. Es un horizonte vertical, un signo estético, un espacio político común, una pausada o febril o esperanzada toma de terreno. Es un capital sin capitalismo. Venceremos en un día indeterminado. Lo digo medio en broma y medio en serio. Pero lo digo. Sí. Diamela Eltit, escritora.
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