
Cuando las ciudades parecen ser inconmensurables e inconmovibles, las imágenes y eventos abarrotan cada rincón y nosotros, sus habitantes, circulamos autistas ¿cuál sería la tarea del arte?
Para Gilberto Esparza sería rehabitarlas.
Pero esta vez con seres residuales y parasitarios. Pequeños organismos artificiales que irrumpen en el espacio urbano. Con recursos muy simples que van desde una pelota llena de agua que desciende por las calles de Guanajuato hasta sistemas más complejos de inteligencia artificial que reciclan tecnologías descartadas y habitan autónoma y parasitariamente en los tendidos eléctricos.

Una rica fauna de seres artificiales compuesta por pequeñas moscas eléctricas, mecanismos autónomos, robots teledirigido por teléfonos celulares, etc.
Este artista mexicano parte de pensar la ciudad como un espacio hiperpoblado e hipertroficado, sus seres artísticos son un poco consecuencia de ello. Surgen del desecho, invadiendo e incomodando o simplemente buscando un pequeño rincón donde existir como un perejil robot que circula incesantemente en búsqueda de un poco de sol. br/> Una intrigante visión sobre la ciudad como sistema ecológico, que ante todo propone al transeúnte detenerse a mirar.
Escultura de descenso
Perejil buscando el sol
Escrituras
Parásitos Urbanos
Entrevista
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