
Intervención espontánea en el MALI
a un graffitti oportunista del presidente Alan García
El miércoles 7 de abril de 2010 se reabrió el Museo de Arte de Lima (MALI), luego de distintas controversias.
En toda esta región que algunos insistimos en identificar como Latinoamérica, se está dando actualmente un profundo debate acerca de la función social que deberían ofrecer los espacios institucionales dedicados a la expresión.
Desde el genocidio inicial perpetrado a nuestros pueblos originarios por parte de los sectores opresores europeos (España,el Vaticano, Inglaterra, Portugal, Holanda) la expresión de nuestros pueblos ha sido mutilada, violada, asesinada y desaparecida sistematicamente.
Luego de la "pax" obtenida en el desierto de la tierra arrasada, nuestros pueblos sobrevientes fueron sometidos juntos a pueblos africanos esclavizados y los pobres que huían del hambre europeo. Con el maíz y la papa (más que con el oro y la plata) financiamos el supuesto progreso de la Revolución Industrial.
El espacio de lo que algunos llaman "cultura" ha tenido distintos espejos y ha sido pateado hacia distintos lados.
La derrota de los movimientos revolucionarios latinoamericanos de los `70 y el pretendido Fin de la Historia potenciaron la gracia del encarcelamiento de las obras culturales contemporáneos dentro de las paredes de los museos.
Así los sectores dominantes pretenden seguir ejerciendo el monopolio del disfrute de la belleza, la salud y el placer.
En nuestros países surgieron distintas experiencias para poder explotar la "cultura del espectáculo". En Argentina aparecieron luego de la dictadura cívico-militar del '76, el Malba, el Macro, la Fundación Fortabat y el Parque de España entre otros sitios de expendio.
Simultánemamente se da en Perú, el MALI fue reinaugurado el miércoles de esta semana.

Entre otras, se destaca la obras de José Carlos Martinat, "Monumentos vandalizables: abstracción del poder III".
Una escultura que representa y acumula modelos a escala de edificios que simbolizan los poderes (políticos, legales, económicos y culturales) del Estado, entre ellas el Palacio de Gobierno, el Congreso de la República, la Catedral de Lima, entre otros. La pieza se presenta en el espacio central del MALI como una instalación a 'vandalizar' libremente por todo aquel quiera intervenir sobre ella.
Durante el ritual inaugural, el actual presidente peruano Alan García acusado del genocidio de la masacre de Bagua,

intentó 'vandalizar' graciosamente la escultura poniendo una estrella (en representación del APRA, su partido político) sobre la escultura del Ministerio de Educación, y la imagen de un corazón rojo sobre Palacio de Gobierno.

Con todas las cámaras de televisión sobre él, intentó burdamente legitimar y limpiar públicamente su política de Estado. El signo, sin embargo, fue cubierto casi inmediatamente por un ciudadano que tachó su desdibujada estrella con la palabra 'LACRA'.

Una forma directa y espontánea de sostener la expresión
http://arte-nuevo.blogspot.com/2010/04/lacra-sobre-graffiti-del-presidente-de.html