
Organizado por el grupo “Didascalias” (1), este evento artístico experimental denominado “Estares”, tuvo su 8º aparición el domingo 14 de marzo.
Esta continuidad ya le da un aura de espacio de arte, pero de características tan especiales que se vuelve difícil de asimilar como por ejemplo su nomadismo.
En la oportunidad, “Estares” se realizó aprovechando una antigua casa próxima a demolerse. El título: “A chapa volada” no era una alusión a mi persona, artista invitado con la cabellera en franca retirada. -“En la última tormenta, cayó una chapa al piso y produjo un ruido que nos dejó temblando”-me explicó con sencillez una de las organizadoras. No fué la única intervención del azar.
El inmenso patio, típico de estas casas chorizo fué el territorio donde se sucedieron perfomances teatrales, musicales, combinadas, percusión afro, tango, experimental, improvisaciones, artistas pintando en vivo, una barra de tortas caseras, bebidas y productos de economía solidaria. Durante 5 o 6 horas hubo la sensación de que todo podía llegar a acontecer. Un piedrazo que destrozó un vidrio podía ser parte de algún guión y no obra de un vecino enojado.
Pero la belleza de todo lo artístico del evento se desprendió además de un público increíble, distendido, informal, multicolor, de mucho peinado rasta, bien dispuesto, capaz de bailar lo que sea como de tirarse al piso, que dejó que fluya este arte pleno, sin ataduras. En la instalación de una habitación, entre velas, páginas del Tao tal vez brindaban alguna pista sobre la propuesta estética del evento.

El noveno “Estares” se realizó el domingo pasado en el mítico Centro Cultural Israelita en el que todos sus espacios se vieron jerarquizados por instalaciones artísticas. Vi bellas damas antiguas haciendo alquimias de sabores y olores, leyendo libros haciendo la vertical, bailando danzas intimistas o desenfrenadas. Se proyectó una delirante película que tal vez le faltó mas protagonismo del actor Omar Serra para que sea un aquelarre absoluto. Escuché grupos musicales como Sábados Hawaianos con sonidos distintos. La cancha de básquet, en penumbras, de pronto se transformó en un espacio otoñal con lluvia de hojas de plátanos. Bebí todo el té de jengibre con canela que se me antojó.
Otra vez todas las producciones dieron lugar a mecánicas del azar, confianza en el devenir, un “que pase lo que pase”, lo que requiere valentía y mucho trabajo. Incluso me sugirió el conjunto la apoyatura en una nueva fé, sencilla, modesta, de que nuevas formas de interacción social necesarias son posibles -por no hablar directamente del remanido “cambio social”-, sin abandonar la creatividad y la alegría.
Por lo pronto, me quedo con la fuerza, la idea y la sensibilidad de gente muy joven en una producción artística mancomunada, con convocatoria propia, que no puede esperar la lógica de la institución cultural, sino que, simplemente, desborda en el momento y lugar que sea.
Víctor Gómez
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(1) “Didascalias”: es el nombre que reciben las aclaraciones entre diálogos, propias de los guiones teatrales.
El grupo tiene su propio blog, aunque aún incompleto.
http://didascaliasarte.blogspot.com/