
Muestra de
Soledad Pinto - Rodrigo Arias
Hasta el 20 de agosto 2010
Galería Gabriela Mistral
Alameda 1381 - Santiago de Chile
Soledad Pinto y Rodrigo Vargas dialogan en la Galería Gabriela Mistral (Ggm) con propuestas que renuevan lo escultórico desde el uso del ensamblaje y de elementos propios de nuestra época: fotografías digitales y serigrafías, en el caso de la primera artista; objetos plásticos de uso cotidiano, en la obra del segundo.
Explica el curador Gonzalo Pedraza: “Por un lado, Soledad fotografía espacios en ruinas para llevarlos a impresiones digitales y serigrafías a escala, ensamblando cada papel al muro en una suerte de rompecabezas tridimensional que arma lo que se llama ‘trampa al ojo’. Por otro, Rodrigo trabaja con elementos de uso cotidiano —aquí, bombillas de plástico blancas— y los conecta a través de alfileres, creando módulos que después son dispuestos en el espacio”.
Fundada en 1991, Ggm se ha convertido en un referente para las nuevas tendencias. Desde 2008, el espacio dependiente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, integra en su programación las propuestas de artistas nacionales y extranjeros reconocidos, apostando también por apoyar a autores emergentes.
Para la Sala 1, Soledad Pinto trabajó las instalaciones “Sobre pesos” y “Ahora”, donde estructura las imágenes en capas, reconstruyendo los modelos a escala real como sobrerrelieves tipo pop-up, recordando esos libros tridimensionales. Mientras que, en la Sala 2, Rodrigo Vargas exhibe “Estructura simple”, escultura de formas orgánicas de unos 12 metros de largo por dos de ancho, moldeada por una trama traslúcida hecha con 40 mil bombillas y 36 mil alfileres, que trastoca la experiencia habitual de este objeto cotidiano.
Agrega Pedraza: “La relación entre los artistas se puede ver en el uso del ensamble de objetos o imágenes para generar cuerpos nuevos, y también en su relación con las prácticas que se reúnen bajo el concepto ‘escultura’. Soledad se vincula desde el relieve, ya que modela respecto a un entorno plano; y Rodrigo crea un cuerpo en tres dimensiones. Creo que ellos establecen relecturas a las técnicas y actualizan la mirada en el uso de materiales, herramientas digitales, impresión, etc., propios de nuestra época, pero que siguen y continúan un modo de hacer que tiene una amplia tradición histórica”.
Soledad Pinto (1978) es Licenciada en Arte en la Pontificia Universidad Católica de Chile y Master in Fine Art por Wimbledon Collage of Art, University of the Arts London. Radicada en esta última ciudad, ha expuesto en Roma, Taipei, Berlín, Nueva York, Miami, Atenas, Londres y en varias ciudades de Chile.
Su propuesta es parte de una investigación que “persigue la recuperación de atmósferas de territorios perdidos —recuerdos de paisajes y ruinas urbanas— por medio de su traducción y restauración en tensión con los límites materiales del espacio de exhibición”. De la pintura, derivó a la fotografía de edificios y objetos “en estado de desintegración y desuso”, que luego imprime en serigrafía y/o impresiones digitales, material con el que lleva a cabo este proceso de “re-territorialización”.
En la exposición, presenta dos construcciones: una que está trabajando en una residencia en Taipei y otra fotografiada en Chile. “Mis obras constituyen ensamblajes de tiempo y materialidad. Es un proceso de múltiples capas, desde la superposición de espacios ‘representados’ y ‘reales’, la acumulación de materiales, medios y de diferentes estratos de significado”.
Rodrigo Vargas (1980) es Licenciado en Artes Visuales mención Escultura de la Universidad de Chile. Desde 2001 ha expuesto principalmente en salas de Santiago y fuera del circuito galerístico, como en la Municipalidad de Ñuñoa y en el Instituto Nacional de la Juventud, siendo incluido durante abril y mayo en el ciclo de exposiciones sobre la escultura y el objeto que Gonzalo Pedraza presenta durante 2010 en Librería Metales Pesados.
Su obra se sitúa ambiguamente entre los sistemas artesanales y la escultura, proponiendo como materialidad cucharas, mimbres y bombillas, entre otros objetos estudiados para conformar —a través de uniones— grandes tejidos escultóricos; una trama compositiva que termina fundiéndose en la estructura final, evidenciando el proceso de construcción.
“En mi trabajo hay una serie de operaciones dicotómicas y paradojas, empezando por una obra compuesta por materiales simples, sin propiedades de construcción y ensamblaje manual. Inanimados y rectilíneos, adquieren movimiento aparente, logrando una forma que hace mención a lo ‘curvo-natural’. Mediante el trabajo manual y un claro guiño tanto a la arquitectura como al constructivismo, los objetos diseñados para operar por sí solos se articulan en un conjunto mayor que les provee de nueva funcionalidad”.
Charla con los artistas : 3 de agosto de 2010
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