Desaparecidos: Gervasio Sánchez

Desaparecidos: Gervasio Sánchez

Por WKTK // 25 de enero de 2011

Muestra simultánea de fotografías


MUSAC: 29 de enero - 5 de junio, 2011
CCCB: 1 de febrero - 1 de mayo, 2011
La Casa Encendida: 2 de febrero – 20 de marzo, 2011

León - Barcelona - Madrid

España
 

"Desaparecidos es un proyecto fotográfico realizado en diez países en los últimos doce años que se presenta a partir de este martes en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y La Casa Encendida de Madrid en tres exposiciones simultáneas y diferentes y en dos libros publicados por la Editorial Blume (www.blume.net). En noviembre será presentado en el Centro de Historia de Zaragoza.
Por primera vez en España tres instituciones de gran prestigio se han unido para mostrar un trabajo documental y fotoperiodístico sobre uno de los más dolorosos dramas de nuestra época, que muy pocas veces tiene cabida en los principales informativos.


He tenido la suerte de contar con Sandra Balsells como comisaria que me ha ayudado a confeccionar un proyecto muy complicado pero apasionante.
Las imágenes han sido obtenidas en Chile, Argentina, Perú, Colombia, El Salvador, Guatemala, Irak, Camboya, Bosnia-Herzegovina y España.
He intentado documentar la desaparición forzosa desde diferentes ángulos. He visitado centros de detención clandestinos, he contactado con centenares de familias que me han permitido fotografiar aquellos objetos personales de los desaparecidos que guardan como oro en paño, he estado presente en duras exhumaciones, he podido documentar todo el proceso de identificación e incluso he acompañado a los familiares cuando han recibido las urnas con los restos de sus seres queridos ya identificados y los han podido enterrar con la dignidad que se merecen.


Como digo en el prólogo Desaparecidos es el proyecto más duro al que me he enfrentado en mi vida profesional y es muy posible que parte de mi también haya desaparecido para siempre durante su realización.
He visto tanto dolor que llego a una triste conclusión: mi trabajo apenas describe una parte ínfima de este drama como si fuera poco menos que una lágrima en un gran río de silencio, desesperación y dignidad.


La desaparición forzosa comienza tras el secuestro de la víctima por un grupo fuertemente armado y su traslado a un centro de detención clandestino. Durante días, semanas o meses, el detenido puede ser sometido a torturas o tratos crueles y degradantes mientras resiste en condiciones ignominiosas. Algunos prisioneros tienen la suerte de sobrevivir. Muchos mueren víctimas de las torturas y sus cuerpos son escondidos en fosas anónimas, lanzados al mar o a lugares inhóspitos en los llamados vuelos de la muerte.



Las salas de tortura están acondicionadas para infligir el mayor dolor posible. Los demás prisioneros, hacinados en pequeñas celdas, escuchan aterrorizados los gritos de los torturados. En las llamadas parrillas se les somete a descargas eléctricas en los lugares más sensibles del cuerpo, se les sumerge la cabeza en líquidos putrefactos o se les cuelga en posiciones inverosímiles. Algunos prisioneros se ven obligados a asistir a las torturas que sufren familiares muy queridos. El objetivo es quebrar la resistencia del prisionero y obligarle a delatar a otros compañeros.


Las mujeres sufren violaciones o agresiones sexuales continuas y son expuestas desnudas ante el escarnio de los vigilantes. En un centro chileno se llegó a utilizar un perro pastor alemán especialmente adiestrado para violar a las detenidas; en otros, se introdujeron ratones o arañas en la vagina de las prisioneras.
Durante la dictadura argentina, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) se convirtió en un gran centro de detención, tortura y exterminio por el que pasaron unas 5.000 personas. En el Casino de Oficiales funcionó una maternidad clandestina donde dieron a luz las detenidas; poco después de su nacimiento, los bebés eran separados de sus madres y entregados en adopción ilegal a miembros o simpatizantes de las fuerzas armadas. Las madres desaparecían para siempre.
Otro centro clandestino argentino importante fue El Olimpo, por el que pasaron 500 prisioneros durante los seis meses que duró su actividad criminal. Sólo sobrevivió un diez por ciento.



Villa Grimaldi fue el principal centro de detención de Chile. En él fueron torturadas 4.500 personas. Más de 200 desaparecieron para siempre. En 1997 se convirtió en el Parque por la Paz. La Clínica Santa Lucía, situada en el centro de Santiago, la capital chilena, fue utilizada para mejorar la salud de los prisioneros más valiosos dañados y debilitados por las terribles torturas que sufrían en otros centros clandestinos.


La cárcel de Abu Ghraib, cerca de Bagdad (Iraq), acogió a todos los condenados a muerte durante la dictadura criminal de Sadam Hussein. Después de las ejecuciones, los cuerpos de las víctimas se enterraban en lugares secretos, que se descubrieron tras la caída del dictador en abril de 2003.

Tuol Sleng fue el principal centro de detención del régimen de los jemeres rojos en Camboya, que entre 1975 y 1979 exterminaron a dos millones de ciudadanos. Por sus dependencias pasaron ministros del régimen caídos en desgracia, algunos diplomáticos extranjeros que no consiguieron abandonar el país antes de la instauración del terror y unos 2.000 niños. En total, entre 14.000 y 17.000 mujeres, niños y hombres. Todos, sin excepción, fueron fotografiados antes de ser asesinados. Sólo seis prisioneros sobrevivieron al infierno. Las últimas 14 víctimas yacían achicharradas en las habitaciones de tortura cuando los soldados vietnamitas entraron en el centro de detención en 1979. Sus tumbas están hoy alineadas en la entrada."

Gervasio Sánchez

blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=1735

Gervasio Sánchez es autor de varios libros fotográficos: El Cerco de Sarajevo (1995), y los publicados por la editorial Blume, Vidas Minadas (1997 y 2002); Kosovo, Crónica de la deportación (1999); Niños de la guerra (2000); La caravana de la muerte. Las víctimas de Pinochet (2002); Latidos del tiempo (2004), junto al escultor Ricardo Calero; Sierra Leona, guerra y paz (2005); Vidas Minadas, Diez años (2007); y Sarajevo, 1992-2008 (2009). En 2001 coordinó, junto a Manuel Leguineche, el libro Los ojos de la guerra, en homenaje a Miguel Gil; y en 2004 publicó el libro literario Salvar a los niños soldados. Desde 1998 es enviado especial por la paz de la UNESCO y desde 2001 dirige el Seminario de Fotografía y Periodismo de Albarracín. Las instituciones aragonesas le han concedido la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal y la Medalla al Mérito Profesional, además de nombrarle hijo adoptivo de Zaragoza. Galardonado con numerosos premios entre los que destacan el Cirilo Rodríguez, Club Internacional de Prensa, Andalucía de Cultura, Derechos Humanos de Periodismo, Liber Press, Javier Bueno, Ortega y Gasset y Premio Nacional de Fotografía 2009, entre otros.

musac.es/index.php

www.cccb.org/es/exposicio-desaparecidos-35374

 

Comentarios

abel escobar escribió el 29-mar-2012 a las 21:58
muy fuerte pero si esas atrocidades pasaron y pasan, me gustaria que me envien ami emails fotos de este hermoso fotografo desearia ser corresponsal de guerra estoy cursando enfermeria y comenzare tambien estudiar fotografia abeop@hotmail.com

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