
Una nota sobre el fotógrafo de origen francés que registró instantes de nuestra identidad afromericana

La obra fotográfica de Pierre Vergger (Fatumbi) se convierte en expresión del pensamiento descolonizador y postcolonial, basado en el respeto a la diversidad cultural y a las prácticas culturales entendidas como periféricas. Dichas ideas se traducen visualmente a través de un compendio de 60.000 fotografías atesoradas por la Fundación Pierre Verger en San Salvador de Bahía, inquietantemente enunciadas desde la mirada de este francés, hijo adoptivo de Brasil, que recorrió intensamente América Latina, el Caribe y África.
Su adiestramiento con la técnica fotográfica y el enfoque reporteril se inició en Europa a partir de su vinculación a importantes revistas como Paris Soir, March, Regards, Daily Mirror, Vogue y Voilá. Situaciones familiares lacerantes desataron la errancia del viajero, que recorrió Asia, Europa, Oceanía, América y África, con su cámara fotográfica Rolleiflex al cuello. En el año 1946, finalmente se estableció en Bahía, donde falleció en el año 1996, y actualmente radica la fundación homónima encargada de la protección y conservación de sus fotografías, investigaciones, libros y objetos personales.
El viajero incesante se revela a través de sus palabras cuando plantea: “La sensación de que existía otro mundo no me dejaba, y el deseo de verlo me llevaba hacia otros horizontes.” [1] Los cuestionamientos fotográficos y antropológicos sobre el ser humano y sus prácticas culturales constituyen la expresión de una madurez creativa que evoluciona de la génesis publicitaria a los espacios especializados de la etnología. La revista O Cruzeiro Internacional significó el canal de acceso a ese “otro mundo,” en el cual las propuestas temáticas de los ensayos fotográficos ejemplifican la radicalización del pensamiento humanista de Verger.


Por ejemplo, el contrato firmado el 23 de abril de 1957 y reproducido en versión facsimilar en el libro Pierre Verger, repórter fotográfico, implicaba:
Viajar por toda la América Latina y África haciendo reportajes de intereses generales.
Entregar anualmente 36 reportajes con un promedio de tres por mes.
La empresa podrá hacer sugerencias de reportajes (siempre que no se ajuste al tema sugerido o al estilo de trabajo de la revista). [2]
El trabajo como foto-reportero en la revista O Cruzeiro Internacional, su interés por la pervivencia de los ritos y costumbres de herencia africana en las poblaciones descendientes en América y los enfoques descolonizadores de sus propuestas fotográficas combinan resultados culturales significativos para el posicionamiento social del negro en el discurso iconográfico de la época. Su trabajo se inserta en la tradición de la fotografía antropológica, traducida mediante una sensibilidad inquieta y una postura de respeto a la diversidad cultural.
Según la propia Angela Lünhing:
Estos años (1946-1951) fueron fundamentales para que Verger descubriese, tras los sucesivos viajes por el Nordeste (de Brasil) y otros países vecinos del Caribe, los aspectos de una cultura popular subyacente, dentro de un discurso orientado hacia el desenvolvimiento del progreso del país, los cuales eran desconocidos para un público metropolitano o eran vistos como elementos de una cultura popular exótica dentro de la cultural nacional, normalmente designada como folclore. [3]
Pierre Verger es un hombre en transiciones permanentes: de la fotografía publicitaria evoluciona hacia la fotografía antropológica con una alta cualificación estética, de la postura de pensamiento colonial a la postcolonial, de la fotografía a la palabra como resultado investigativo a partir de los años setenta del pasado siglo. Lo cierto es que su obra se propone visibilizar y reivindicar a las poblaciones del continente, ya sean los aborígenes, los negros o los europeos; por lo que su mayor legado radica en romper el mito del atraso étnico.
Brasil, específicamente San Salvador de Bahía, se convirtió en motivo recurrente en la vida y obra de Pierre Verger. Las prácticas culturales de pervivencia religiosa de origen africano en la región, la ciudad calurosa y expresiva, la relación dialógica con la naturaleza y el mar se convierten en motivos temáticos y preocupaciones vitales en las fotografías y las investigaciones de Verger. Mientras ciudades como São Paulo, Brasilia y Río de Janeiro lo motivaron a descubrir sus interioridades, en las que predomina el crecimiento poblacional y la industrialización de las ciudades que condujo a sensibles modificaciones en la fisonomía urbana.
Las ciudades se convirtieron en espacios palpables de los cambios sociales y culturales acontecidos en la primera mitad del siglo XX. La fisonomía urbana cambiaba en consonancia con las utopías de una Modernidad en conflicto y en diálogo con los procesos nacionalistas y culturales. Las edificaciones en altura con el sistema de torres de apartamentos, las ampulosas avenidas con parterres o el sistema de electrificación constituyen los síntomas elementales de ciudades en ebullición social; en las que las prácticas religiosas del candomblé, los instrumentos musicales, las fiestas populares o los rituales danzarios exponen una espiritualidad exacerbada y protegida.
El lente fotográfico de Verger revela sectores poblacionales y prácticas culturales invisibilizadas en los procesos de construcción de la nación; no tanto en los postulados artísticos y literarios como de los derechos políticos. El mestizo deviene la síntesis de un proceso histórico-cultural vinculado directamente con los sectores más desposeídos, regularmente campesinos u obreros; los cuales se convierten en motivo de representación en la fotografía de Pierre Verger.
Según José Murilo de Carvalho: “A partir de 1930, también comenzó a haber muchos cambios demográficos en el país. La inmigración extranjera, que tanto había afectado la composición de la clase obrera, sobre todo de São Paulo, se redujo drásticamente por razones externas e internas.” [4] El contexto de modificaciones sensibles por la lucha de los derechos ciudadanos durante la primera mitad del siglo XX en Brasil se revierte en las legislaciones y regulaciones jurídicas; Sin embargo, “el sistema excluía categorías importantes de trabajadores. En el medio urbano quedaban fuera todos los autónomos y todos los trabajadores (en su mayoría trabajadoras) domésticos.” [5]
Festividades, adornos, máscaras, instrumentos musicales, procesiones, deidades o actitudes conforman el catálogo de tipos populares brasileños que, de manera no premeditada, representa el acervo fotográfico de Fatumbi en la región. Sus motivos y la voluntad de respeto cultural devienen una traducción visual de los reclamos de ciudadanía política y derechos civiles en Brasil. La dimensión humanista de Fatumbi supuso una comprensión del mundo a través del hombre y la profundización en sus rasgos esenciales entronizados en la cultura y la religión.
Los intercambios intelectuales y artísticos constatables en la obra de Verger traducen las entrañables relaciones de amistad con importantes personalidades como Jorge Amado y Carybé. [6] El libro Ewé constituye un compendio de las potencialidades investigativas del autor, del trabajo de colaboración entre amigos y hermanos de religión y, sobre todo, un catálogo prestigioso de la etno-botánica yoruba. Recetas, formularios, métodos y procedimientos se describen e ilustran para preservar, mediante la palabra, una tradición fundamentalmente oral. El libro titulado plantas, como su objeto de estudio, representa una larga investigación madurada al calor de los intercambios y las sugerencias entre colegas, como por ejemplo la carta a Lydia Cabrera en la que le comenta:
En Nigéria, principalement à Oshogbo je travaille la question des “ewe”. J´ai heureusement avec moi votre bel ouvrage qui m´est très préciux pour pousser mes amis babalawo aux confidences, ceux-ci ayant toujours pour tendance à ne vous donner des indications que sur les sujets sur lesquels vous êtes déjà renseignés. [7]
La publicación de Ewé, ocurrida en el año 1976, integra la presencia de otras dos personalidades de la cultura brasileña: Jorge Amado, quien tuvo a su cargo el prólogo, y Carybé, a quien debemos las ilustraciones a modo de viñetas. En el texto introductoria, Amado lo describe como el “joven aventurero de los caminos del conocimiento y las emociones” [8] y define que “en Bahía se completó su conocimiento del sincretismo y de la vida.” [9] Sin embargo, Verger es deudor de Bahía tanto como Bahía de él; pues en palabras del propio Amado: “Nadie mejor que Verger comprendió el alma y la cultura de Bahía”. [10]
Carybé, por su parte, interpretó el espíritu del libro con trazos enérgicos y entrecortados que conforman plantas, hombres o deidades. Una de estas imágenes asociadas con Shangó fue empleada regularmente por Fatumbi en su papelería, a modo de logotipo o identificador visual.
La intensa relación de Pierre Verger con Brasil se manifestó a través de las gentes, los espacios y la inmersión en sus conflictos sociales. Este hombre de origen francés, errante por excelencia, estableció en Bahía el lugar para sus fotografías, libros y dioses. Villa América representó el modesto lugar de descanso y tributo; ese al que se llegaba de la mano de los amigos, como nos cuentan Eusebio Leal y Rodolfo Sarracino. [11]

Inauguración de la muestra "Conexiones caribeñas" - Galería Latinoamericana - La Habana - 15 de marzo 2011 - Foto Abel Carmenate
Las exploraciones y los caminos abiertos por Pierre Verger en los temas antropológicos, religiosos y fotográficos han encontrado discípulos y continuadores, por diversos métodos, lo que posibilita dedicarle un coloquio internacional como el que tendrá lugar en Casa de las Américas en marzo de 2011. Poner en valor la obra de una personalidad transhumante que resulta fundamental para los estudios del Caribe, constituye el propósito central del encuentro, en el que, inevitablemente, se retomará el circuito de relaciones y amistades en el que desarrolló sus investigaciones.
El trabajo de Pierre Verger resulta medular para la comprensión del Caribe de los años cincuenta del pasado siglo y para los estudios sobre la fotografía en la región. Cuba representó un objeto investigativo que le permitió para completar la triangulación Bahía-Habana-África vinculada a la pervivencia de las prácticas y costumbres culturales de origen africano en América.
La Habana. 27 de enero de 2011
[1] “Pierre Verger, el más brasileño de los franceses”, www.blog.capoeiracantabria.es (Consultado el 20 de diciembre de 2010).
[2] Cfr. Angela Lünhing (comp): Pierre Verger, repórter fotográfico. Bertrand Brasil, Brasil,.2004. p. 28
[3] Ídem. p. 18.
[4] José Murilo de Carvalho,: Ciudadanía en Brasil, Premio Casa de las Américas. La Habana, 2004. p. 108.
[5] Ídem. p. 104.
[6] Héctor Julio Páride Bernabó o Carybé (Argentina, 1911 – Brasil, 1997). Pintor, grabador, dibujante, ilustrador, ceramista, escultor, muralista, investigador, historiador y periodista argentino establecido en Brasil en los años treinta del pasado siglo XX.
[7] Carta enviada a Lydia Cabrera con fecha 19 de diciembre de 1966. Cfr. www.universityofmiami.com
[8] Cfr. Prólogo de Jorge Amado en Pierre Verger: Ewé, Editorial Corripio, Brasil, 1976, (S.n).
[9] Ídem.
[10] Jorge Amado: Pierre Verger, el más brasileño de los franceses, www.blog.Capoeiracantabria.es . Consultado el 20 de diciembre de 2010.
[11] Los textos de Eusebio Leal y Rodolfo Sarracino sobre Pierre Verger conforman el libro Pierre Verger y el Caribe, que se presentará públicamente en marzo de 2011, bajo el sello editorial Casa de las Américas y Fundación Pierre Verger.
(*) Esta nota se reproduce con autorización de su autora.
www.arteamerica.org/24/dossier/rodriguez.htm