Haití: Diáspora y arte

Haití: Diáspora y arte

Por Isabel Huizi Castillo // 09 de julio de 2011

 Breve ensayo sobre la expresión plástica haitiana

Este texto forma parte de un esfuerzo por diseñar una propuesta de investigación con el propósito de examinar procesos de construcción de las culturas y las artes pero, sobre todo, los discursos visuales y la visualidad contemporánea, en el Caribe y Latinoamérica. Estas zonas geohistóricas se han caracterizadas por su heterogeneidad, multiplicidad étnica, lingüística, religiosa y cultural, así como por sus complicados procesos de hibridaciones, mestizajes, transplantes, transculturaciones, fecundaciones y contaminaciones.

El Caribe, como área cultural heterogénea y diversa, recién comienza a pensarse a partir de los años sesenta del siglo XX, a raíz de diversos intentos integracionistas por parte de estados y gobiernos tanto de América Latina como del Caribe mismo. En el Caribe es posible observar, de un modo intenso y problemático, procesos y realidades vividas por toda América Latina, pero con una intensidad y diafanidad que se transparentan de una manera sorprendentemente clara. Es más fácil ver en el Caribe que en otras zonas de nuestra América las secuelas, vestigios y ruinas de la historia, como también los tesoros y riquezas culturales de estos pueblos que nacen adquieren sus identidades en sus luchas defensivas contra las invasiones de la conquista europea, a través de duros y complejos procesos de descolonización, guerras de emancipaciones, neocolonialismos y nuevas descolonizaciones.

En este sentido, resultan particularmente interesantes los aportes del escritor y poeta martiniqueño Édouard Glissant (Saint Marie, Martinica, 1928- Paris 2011) quien ha reflexionado especialmente en su ensayo El discurso antillano sobre la antillanidad, la negritud, la criollización, las relaciones entre oralidad y escritura, la memoria, las diásporas y las mezclas lingüísticas, para intentar aproximarse a la complejidad de lo diverso antillano a partir de su perspectiva de una "poética de la relación".

Las ideas de Glissant promueven un pensamiento de archipiélago, fragmentado y abierto al cambio y a múltiples posibilidades combinatorias que impiden el riesgo de solidificar construcciones identitarias en un área geohistórica tan particularmente fluida y cambiante como la caribeña, cuya constante ha sido, justamente, la mutación, la fragilidad y la inestabilidad.

 

Guyodo - foto Leah Gordon

 

Las principales líneas de investigación propuestas


En un proyecto aún a la espera de institucionalización para su desarrollo, hemos propuesto varias áreas de una indagación exploratoria para la construcción de algunas contribuciones a la conciencia de la importancia de lo caribeño, lo antillano y, específicamente, de lo haitiano, en la configuración de las visualidades y las culturas visuales de amplias zonas de la cuenca cultural del Caribe. Hasta la fecha, esas áreas son:

• Una de conjuntos de perspectivas teóricas sobre la Antillanidad, la Negritud y otros sistemas y procesos de hibridación cultural que fluyen desde el Caribe hacia      América continental y viceversa.

• Una línea de indagación sobre la evolución de relaciones y determinaciones entre configuraciones económicas, socioculturales y artísticas en la cuenca del Caribe y
Latinoamérica continental.

• Una de estudio del papel de factores como “raza”, clase social y género en los procesos y determinaciones de los desarrollos culturales y artísticos en el Caribe    insular  y América continental.

• Otra línea de estudio sobre factores que contribuyen a la desigualdad social y a la configuración de rasgos sociales propios del escamoteo e invisibilización de diferencias y semejanzas culturales derivadas del sistema de plantación esclavista, implantado en países del Caribe y de América continental.

• Una línea de estudio los factores que presionan hacia los cambios socioculturales y las transformaciones específicas que se dieron en las artes y las culturas del Caribe y América Latina, como parte de los procesos de emancipación. Verificación de la hipótesis de que ciertas condiciones propias de las sociedades esclavistas de plantación, habrían generado condiciones específicas para la configuración de “culturas de la emancipación” en la cuenca del Caribe.

• Y por último una gran área que indague, registre y catalogue tipologías de mentalidades, sensibilidades y visualidades contemporáneas en el Caribe así como en las
sociedades de Latinoamérica en su área de influencia.

Iglesia de la basura - Foto Jesse Darling

 

La antillanidad

El concepto de antillanidad fue forjado hacia fines de los años sesenta y nació de una constatación: la sociedad antillana estaría enferma. Ella habría sufrido y sufriría aún, la experiencia de políticas de colonización "exitosas”- las comillas indican la mirada crítica sobre esta noción - en las que el éxito ha estado y sigue estando de parte de la acción metropolitana, mientras que las que podemos llamar aún sus colonias, corren el riesgo de la pérdida de la identidad.

El concepto de antillanidad entraña la idea de una “unidad antillana” como reconquista cultural e identitaria, que incluye al sujeto caribeño. El escritor y poeta Édouard Glissant la piensa como una voluntad de reconstituir los desgarramientos y heridas sociales, una forma de llenar las lagunas de la memoria colectiva y de establecer relaciones fuera de los modelos metropolitanos inculcados durante siglos. Dice Glissant:
No se repara la desgracia con palabras, pero las palabras refuerzan la memoria que flaquea, la obligan a una permanencia agitada que nos endurece (1).

El objetivo de Glissant es poner en escena lo "real antillano" a través de la historia común de la plantación azucarera en el Caribe, a la que caracterizaron la compartimentación social, el color de la piel, la herencia africana y las lenguas créoles.

El autor afirma la especificidad de las Antillas en su diversidad, su pluralidad de lenguas y de historias. Por lo tanto, para este autor, laA ntil la ni d ad se propone como la construcción de una identidad abierta, plural y fluida.

La negritud

Aimé Césaire (Basse Point, Martinica, 1913 – Fort de France, ibídem, 2008) acuñó el término en 1935 para reivindicar la identidad negra y su cultura. Leopoldo Sédar Senghor (Senegal, 1906- 2001) lo profundiza oponiendo la emoción negra a la razón helénica. Consigue la adhesión de intelectuales franceses como Jean Paul Sartre (París, 1905-1980) quien definirá la negritud como la negación de la negación del hombre negro.

Según Sedar-Senghor, la negritud es el conjunto de valores culturales de África negra. Para Césaire:

(…) esta palabra designa en primer lugar el rechazo. Rechazo ante la asimilación cultural; rechazo de una determinada imagen del negro tranquilo, incapaz de construir una civilización.
Lo cultural está por encima de lo político.

Andrè Eugene Dantor - Foto Leah Gordon

 

La criollización o creolización

Respecto al concepto de criollización o creolización, Glissant señala:

Yo llamo creolización a los contactos culturales en un lugar dado del mundo, que no se producen por un simple mestizaje sino que son resultado de relaciones imprevisibles.

La noción de creolización guarda estrecha relación con lo que Glissant explica como "mundo- caos", caracterizado no tanto por el desorden sino por la imprevisibilidad. Para el autor, el mestizaje se puede prever no así lacr eol iza ció n. Si bien en la raíz de la palabra creolización encontramos tanto la noción decr éol e, lengua oral que se formó por la mezcla de las lenguas africanas y el francés, como también el concepto de lo criollo como lo nacido en América. Pero el fenómeno de la creolización va más allá del plano lingüístico y territorial, pues se trata de un fenómeno cultural que permite a Glissant observar vínculos culturales en un marco espacial amplio, un "arco caribeño" que se prolonga desde el nordeste brasileño, pasando por las Guayanas, las costas venezolana y colombiana, el sur de México, las Antillas, y todavía más,
según desarrolla el autor:

La creolización no permite comprender sino más bien intentar aprehender lo que pasa en el mundo. Intentar penetrar y descubrir la creolización del mundo, es comenzar a luchar contra la estandarización generalizada que alcanza a la economía, a lo social, a la cultura...

Desde esta perspectiva la creolización sería un fenómeno religador, que propone pensar las relaciones respetando las diferencias frente a los riesgos de la estandarización que promueve la globalización, como (…) una manera permanente de luchar contra esa suerte de depredador invisible que es la mundialización (2).

Para el gran escritor antillano propuesto para el Premio Nóbel, la idea de negritud ha derivado hacia otro término de importancia: La créolisation. Este sería un término sin traducción entre nosotros hispanohablantes pues ni créole es exactamente "criollo", ni créolisation es lo que pudiéramos concebir como "acriollamiento". No sólo porque la palabra antillana se refiere a la mezcla de negro con blanco, lo que en otros países latinoamericanos llamaríamos "amulatamiento", sino porque los "valores" vehiculados por lo criollo no tienen nada que ver con la exaltación del mestizaje, considerado por Glissant, como una nueva y universal forma de lo
humano."Creolizarse" - inventemos la palabra en castellano- no sería tampoco volcarse hacia lo nacional, sino admitir que todos, en el mundo de hoy, somos mestizos. Dice Glissant:

Para mí la creolización no es el criollismo: es, por ejemplo, generar un lenguaje que teja las poéticas, quizás opuestas, del créole y de la lengua francesa. (3)

Y se pregunta:

¿Qué es lo que yo llamo poética?

El contador criollo de historias se sirve de procedimientos que no pertenecen al espíritu de la lengua francesa, que le son incluso opuestos; los procedimientos de la repetición, insistencia, circularidad. (…) Las prácticas del listado (...) la acumulación precisamente como procedimiento retórico, todo eso me parece mucho más importante desde el punto de vista de la definición de un lenguaje nuevo.

Y pasa a definir algunos términos:

ANTILLAS: Tal vez estemos viviendo la conjunción de las culturas antillanas, el anuncio de una civilización. Creo que el mar de las Antillas no encierra sino que difracta. No impone el Uno, irradia desde lo Diverso.

HAITÍ (Santo Domingo). Probablemente [es] la nueva “tierra madre”, porque solamente allí se han encontrado condiciones para la supervivencia organizada y la afirmación política (revolucionaria) que emergió. La desmesura del subdesarrollo y los excesos de los tonton macoutes han causado la involución de ese país por debajo de toda evaluación posible. Pero Haití conserva una fuerza generada por la memoria histórica, que todos los antillanos van a necesitar algún día (4).

Nancy Mauro Flude  - Foto Leah Gordon

 

La Pretensión del Uno

La idea del Uno, según Édouard Glissant, es un engaño. El Uno se esfuerza por esconder lo múltiple del ser o, peor aún, es una exaltación mística que aniquila lo diverso. Además de ser una variante de la concepción hegeliana del mundo, que omite al otro, situándolo a las puertas de la historia universal, lo integra a un sistema de producción, el sistema capitalista. La intolerancia tiene el mismo rostro que la avidez de beneficios. Los “descubridores” que nos invaden no vienen a descubrir sino a apropiarse, a invertir y explotar tierras ajenas. Los conquistadores conquistan mercancías y para ello establecen bancos, navegación de ultramar, trata de esclavos, minas, monocultivos y comercio internacional en función de la acumulación de capital. En el “descubrimiento”, entonces, sólo el mundo europeo descubre otros mundos. El choque de los dos mundos en relación establece el mundo como “Uno”.

Glissant precisa en L’intention poétique:

Si examino a Occidente, veo que decididamente no ha cesado de concebir al mundo inicialmente como soledad y, enseguida, como imposición (5)

Los períodos - o fragmentos (6):

En una visión de archipiélago, de fragmentos, estos serían los que propone Glissant para los estudios e investigaciones sobre El Caribe y sus sociedades coloniales:

1. El comercio de esclavos y el poblamiento de las islas de El Caribe y América continental
2. El sistema de plantación: esclavitud y servidumbre
3. La conformación de élites y pueblos: configuración de la estructura de clases en las
sociedades coloniales
4. La remolacha y la caña de azúcar que resultan en: el comercio triangular
5. La asimilación, fusión y creación de culturas
6. Las luchas emancipadoras
7. Las nuevas fusiones e hibridaciones contemporáneas
8. Las constantes migraciones
9. Los artistas, poetas y escritores contemporáneos

Jean Celeur - Foto Leah Gordon

 

El comercio triangular

La trata de esclavos procedentes de la costa occidental de África dio lugar a un circuito comercial que los historiadores han denominado el comercio triangular: los barcos negreros zarpaban de Europa hacia África cargados de mercancías que intercambiaban por esclavos, los cuales, una vez llegados a América, eran vendidos a los colonos, dueños de plantaciones. Con el producto de la venta, los comerciantes negreros compraban productos tropicales: café, algodón, azúcar, etc., que a su vez vendían en Europa. La duración del circuito completo era de 18 meses.
Para poder transportar el mayor número de esclavos, se solía habilitar a este efecto la entrecubierta de los barcos en el diseño de barco negrero que ya conocemos.

Las sociedades de plantación

Por más de trescientos años, las sociedades del Caribe, y de gran parte de América continental, fueron esencialmente sociedades de plantación. El sistema de plantación penetraba todos los aspectos de la vida social, económica, cultural y política de las sociedades caribeñas y latinoamericanas (incluyendo el Sur de los Estados Unidos). Durante este período, la esclavitud, y su cultura, evolucionaron para llegar a ser componentes institucionales claves en las sociedades caribeñas y latinoamericanas y fueron - y son aún hoy - factores determinantes en el desarrollo cultural y artístico caribeño y latinoamericano.

El sistema de plantación ha sido visto por quienes lo han estudiado como sistema total: no sólo económico sino sociocultural y político, que impactó completa y profundamente la formación de las sociedades caribeñas y latinoamericanas y que, en este sentido, fue el origen de las relaciones sociales y las culturas contemporáneas y, por lo tanto, de muchas de las actuales expresiones artísticas de estas sociedades. En América no hubo sistemas de plantación sin
esclavos durante varios siglos. Tal como lo señala Aníbal Quijano:

En América la esclavitud fue deliberadamente establecida y organizada como mercancía para producir mercancías para el mercado mundial y, de ese modo, para servir a los propósitos y necesidades del capitalismo. Así mismo, la servidumbre impuesta sobre los indios, inclusive la redefinición de las instituciones de la reciprocidad, para servir los mismos fines, i.e. para producir mercancías para el mercado mundial. Y en fin, la producción mercantil independiente fue establecida y expandida para los mismos propósitos.
Eso significa que todas esas formas de trabajo y de control del trabajo en América no sólo actuaban simultáneamente, sino que estuvieron articuladas alrededor
del eje del capital y del mercado mundial. Consecuentemente, fueron parte de un nuevo patrón de organización y de control del trabajo en todas sus formas históricamente conocidas, juntas y alrededor del capital. Juntas configuraron un nuevo sistema: el capitalismo (7).

Ebony Patterson - Muestra Bienal del Guetto 2010 - Foto Leah Gordon

Los sistemas esclavistas de plantación

Los sistemas esclavistas de América eran de tres tipos:
1) El anglosajón, al cual le faltaba una tradición esclavista efectiva, una legislación esclavista propia e instituciones religiosas que se ocuparan efectivamente de la espiritualidad del esclavo negro.

2) El lusoibérico, que tenía una tradición y una legislación esclavistas y una instancia religiosa que creía que el esclavo tenía una alma trascendente a su condición de objeto de comercio y propiedad y que, por consiguiente, defendía su “personalidad moral”, y

3) El francés, que ocupaba una posición intermedia con falta de tradición y legislación esclavistas anteriores y con presencia de la religión católica que racionalizaba y tranquilizaba la conciencia del amo en relación con la propiedad del esclavo.

La plantación esclavista


El término plantación se aplica tanto a las unidades de producción agrícola para el comercio (mercado externo) que utilizaban esclavos traídos de África, como a las plantaciones bananeras del siglo veinte del tipo de las que son propiedad de empresas transnacionales como la “United Fruit Company”, que opera en Centro América. Es un hecho que el término “plantación” y, sobre todo, “plantación esclavista”, sugiere una forma de organización de la producción bien definida, más homogénea, sin duda, que la de la “hacienda” extremadamente heterogénea en el tiempo y el espacio. El historiador R. T. Smith (8) propone que:

• Cada plantación constituye una unidad separada.
• Cada plantación era una unidad de producción.
• Cada plantación dependía de insumos provenientes del mundo exterior y tenía que hacer venir sus productos del mercado exterior para poder existir. Estos vínculos se orientaban a lugares como Europa, África y Norteamérica.
• La plantación no se reproducía a sí misma, dependía de la importación de nuevos insumos que venían del exterior: más esclavos de África o de otras islas antillanas, artesanos y administradores europeos o de otras procedencias.
• Ervin Goffman (9)  denominó a la plantación “institución total” y concluye que cada plantación se basta a sí misma en cuanto a sus operaciones. Es casi completamente independiente del resto de las economías y cada plantación es, de hecho, una “institución económica total”.

• Inmannuel Wallerstein (10) propone que la plantación se sitúa en las fronteras del feudalismo y del capitalismo europeo y que, por más esclavos que tuviera, no es un modo de producción esclavista, ya que no produce ni reproduce a amos y esclavos.

• La plantación, según Wallerstein, sería una empresa del modo de producción capitalista, en la cual se obtiene una producción de capitales industriales a partir de capitales comerciales. Se trata de un momento característico del proceso de acumulación primitiva del capital.

Foto Tracy Moberly

 

Características de la agricultura de plantación esclavista

Primero, estructuralmente, una plantación esclavista comprendía, por lo menos, dos sectores agrícolas articulados: un sistema esclavista dominante, productor de mercancías destinadas a los mercados europeos y un sistema campesino subordinado al primero, ejercido por los mismos esclavos a través de su trabajo autónomo en lotes dados en usufructo y, eventualmente, por otros trabajadores dependientes todo vinculados a procesos de producción de alimentos y mercancías agrícolas.
En segundo lugar, las fuerzas productivas tenían un nivel relativamente bajo, caracterizándose por la utilización extensiva e intensiva tanto de recursos naturales como de la fuerza de trabajo. La economía de plantación exigía un cierto desarrollo de la especialización y de la división del trabajo entre los esclavos, pero ello se reducía al mínimo necesario y predominaba la cooperación simple en múltiples tareas.
En el nivel macroeconómico, la lógica del sistema de agricultura en la plantación esclavista era inseparable de la del capital mercantil en su conjunto. El carácter colonial de la economía se ponía de manifiesto en el tipo de división del trabajo entre Europa y las colonias americanas, y en la falta absoluta de control de estas últimas sobre el mercado y la venta de sus propios productos de exportación.

En el nivel microeconómico, la rentabilidad de la empresa esclavista dependía, sobre todo, de:
a) La minimización de los costos para el mantenimiento del esclavo.
b) Un grado máximo de autosuficiencia en el ámbito de los insumos locales aunque siempre eran necesarios insumos importados.
c) La concentración de los recursos disponibles en esclavos y medios de producción específicos, necesarios para la producción de ciertos tipos de mercancías cuya
naturaleza era determinada por la lógica global del capital mercantil. La coyuntura favorable de tales productos era un factor de peso para el éxito de la empresa.

Por último, hay que considerar los mecanismos principales de reproducción de las relaciones de producción y del proceso de acumulación de capital, que estaban constituidos por:
a) La trata africana de esclavos como mecanismo básico para proveer la fuerza del trabajo necesaria, y
b) Lo que se llamaba el “tratamiento” que había que dar a los esclavos y que consistía en: vigilancia, represión, mecanismos integradores al orden esclavista, despojo de identidades de origen, asimilación a la cultura del amo, evangelización, etc.

El azúcar en el Caribe y Haití

El azúcar fue la mercancía más valiosa intercambiada a través del comercio internacional entre América y Europa, antes que el petróleo llegara a ser el primer recurso energético en todo el mundo. Desde el siglo XVI hasta el XVIII, la producción de caña de azúcar fue el sector principal exportador de las economías de las islas del Atlántico y el Caribe así como de Brasil. Las industrias de la caña de azúcar en América se transformaron mediante una fusión de viejas y nuevas fuerzas de producción, a medida que la economía internacional del azúcar incorporaba nuevas áreas de producción en Asia, el Pacífico y África. La importancia del azúcar en la economía global y su íntima relación con el colonialismo ofrecen el contexto para el estudio de las sociedades coloniales y sus culturas en el Caribe y América continental, especialmente en la era colonial y postcolonial, a partir de 1800 (11).

En la historia de la producción caribeña de azúcar, Haití presenta dos características particulares:
Primero, a principios del siglo XVI, en el período de la colonización española, Haití es el primer territorio del continente americano donde se estableció la plantación azucarera esclavista. Y en segundo lugar, con la colonización francesa en el siglo XVIII, Haití llega a ser el mayor productor mundial de azúcar. Esta especificidad significó que allí se diera la mayor concentración de esclavos africanos, plantaciones esclavistas e instalaciones agromanufactureras.

La diáspora haitiana (12)

La diáspora haitiana contabiliza alrededor de 2.5 millones de personas distribuidas de manera aproximada entre los siguientes países:
• Estados Unidos de América 1.150.000
• República Dominicana 750.000
• Canadá 250.000
• Francia y sus territorios en el continente americano 180.000
• Bahamas 65.000
• Resto del Caribe 100.000

La historia de la diáspora haitiana se remonta a los inicios del siglo XX cuando se produce la primera ola de trabajadores agrícolas haitianos que emigra hacia los campos de caña de Cuba y de la República Dominicana durante la década de 1930. En ese entonces, Haití se encontraba bajo la ocupación estadounidense y los campesinos haitianos, desposeídos de sus tierras en beneficio de grandes concesiones a empresas multinacionales, partieron de manera masiva en búsqueda de trabajo en otra parte. Lo que generalmente se denomina la “diáspora haitiana moderna” nace alrededor de 1962, con la extensa fuga de cerebros y de cuadros, en un
principio, en dirección hacia el occidente de África y luego hacia Québec, en Canadá. Coincide con el endurecimiento del gobierno de François Duvalier y, a partir de ese hecho, integra en su interior a un núcleo de activistas del cual algunos miembros aún hoy forman parte de la clase política haitiana.
De septiembre de 1991 a finales de 1994, sólo la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba, recibió a más de 30,000 refugiados haitianos que huyeron de la represión del gobierno militar que derribó al ex-presidente Aristide. Para los demás países del Caribe no existen cifras.
Las relaciones del Estado haitiano con la diáspora haitiana en la República Dominicana, en las islas Bahamas, en los territorios franceses en América y en los demás países del Caribe, se inscriben en el marco de la Comisión Mixta Haitiana-Dominicana creada desde 1999 y en el marco de las negociaciones de los países miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM).

Las relaciones entre el Estado haitiano y la diáspora deben analizarse, aún hoy, a la luz de los problemas políticos que, desde 1986, prácticamente nunca dejaron de existir en ese país.
Nos dice este autor que:

De los haitianos que viven en el exterior, la mayoría está en la República Dominicana, Estados Unidos, Canadá, principalmente en Montreal. También, pero en menor cantidad, viven en Francia, Antillas francesas, Turcos y Caicos, Jamaica, la Guyana Francesa, Cuba, Venezuela, México y Panamá.
En Estados Unidos hay hoy aproximadamente 600.000 haitianos, más de 100.000 en Canadá, aproximadamente 800.000en la República Dominicana y cerca de 80.000
haitianos viven en las Islas Bahamas. En Estados Unidos, la mayoría de los haitianos habitan en el sur de Florida, principalmente en Miami. La ciudad de Nueva Orleáns, en el estado de Luisiana, tiene muchos lazos históricos con Haití, que se remontan a los tiempos de la Revolución Haitiana. La ciudad de Nueva York tiene la segunda mayor población haitiana de los Estados Unidos y otras ciudades americanas que cuentan con significantes poblaciones de haitianos como son los casos de Boston, Nueva Jersey, Washington D.C. entre otras. Hay también grandes comunidades haitianas en Montreal, Québec, París, La Habana, Kingston y Ciudad de México
(13).

Los artistas haitianos

Son una de las principales fortalezas espirituales del pueblo haitiano y contribuyen en gran medida con la conservación de la memoria histórica y la identidad cultural haitiana.

Sus obras son resultado no sólo de su asombrosa capacidad creadora, sino que también se nutren de la inspiración del pasado, es decir, de esa memoria histórica que está viva en sus obras. Son artistas que, a la vez que celebran festivamente la diversidad, dan también testimonio de la capacidad del país para superar dificultades.

Los artistas haitianos sintetizan, revisan y recrean constantemente tradiciones iconográficas ancestrales, tanto las procedentes del vudú como de las religiones y culturas opresoras y de las epopeyas históricas. En sus obras exploran tanto los símbolos nacionales como las figuras de sus héroes como el libertador Toussaint L’Ouverture y del patriota Jean-Jacques Dessalines.

Igualmente, observan a través ópticas diversas y formidables las manifestaciones de su contemporaneidad, creando una diversidad de visualidades propias a través de formas autónomas y particulares de mirar y representar las imágenes de la realidad que los circunda.

Hay datos que señalan que Haití tendría el mayor número de artistas y poetas por habitantes en el mundo. En este país el arte está presente en todas partes. Todos sabemos que el día 12 de enero de este año 2010, a las 16: 53 hora local, se produjo un terremoto grado 7 en la escala Richter, que devastó casi totalmente grandes zonas urbanas y suburbanas de ese país. El epicentro estuvo muy cerca de la capital, Puerto Príncipe, y tuvo varias réplicas muy fuertes. Medios y periodistas de todo el mundo se volcaron a reportar la situación catastrófica de Haití después del terremoto y esta es la voz de una de estas reporteras:

Sospecho que, dada la magnitud de los daños y la magnitud de la participación de EE.UU. en los esfuerzos de socorro y de reconstrucción del terremoto, Haití no va a desaparecer de las páginas de los principales medios de comunicación en la forma en que otras historias lo han hecho. Pero va a ser un tipo diferente de cobertura, en la que no necesariamente destaquen las historias locales.
Otro de nuestros objetivos fundamentales, por lo tanto, es poner de relieve la necesidad de voces locales en esa mezcla y aumentar las oportunidades de las comunidades afectadas por el terremoto de ser escuchadas y entendidas por las personas que trabajan y reportan sobre la recuperación -un grupo que incluye a las instituciones haitianas y a los medios de comunicación, así como a los organismos internacionales. No esperamos que sea fácil: Haití es un lugar
complejo y el daño al país ha sido grave
(14).

Horas después del catastrófico terremoto del 12 de enero que devastó Puerto Príncipe y otras partes de Haití, losb lo g gers de todas partes del Caribe empezaron a responder y comentar.
Para el día siguiente, a medida que la dimensión del desastre se hacía más clara —un estimado sugería que un tercio de la población del país de 10 millones de personas podría haber sido  afectada, con víctimas que se cuentan por decenas de miles— los bloggers caribeños estaban ocupados publicando actualizaciones y llamados a sus lectores para apoyar los trabajos de auxilio.

Uno de los proyectos artísticos más interesante del Haití posterremoto es el llamado “Bienal del Gueto” que se propone como un “Salón de Rechazados del siglo 21”. Este proyecto se propone también como una narración de exposiciones, lo que altera exclusiones convencionales en la escena artística, así como una toma de consciencia sobre los sistemas de poder artístico global, los centros de producción artística, y la transmisión cultural. Propone a artistas de todas partes
del mundo viajar a Puerto Príncipe, Haití para participar en la Bienal de Gueto, porque es importante la participación de muchos artistas en un diálogo crítico sobre arte y globalización.
Actualmente, existen aproximadamente 10.000 ONG que operan en Haití, todas ellos respaldados por los intereses y el financiamiento de los EE.UU., Francia y Canadá. Muchas de estas ONG están inmersas en la producción agrícola. Las unidades de producción agrícola resultantes de estas “ayudas” son parte de la industria global de la ayuda económica. Durante el período de la Bienal aparecerán las naranjas y mandarinas producidas con la ayuda de las ONG, comoOing o o lasOdo ng, parodias de las ONG, a través de las cuales los artistas ponen de manifiesto las contradicciones sistemáticas y las disfunciones de estas “Organizaciones no Gubernamentales”. Como preparación para la Bienal, los artistas comprarán naranjas y mandarinas en los mercados locales. Tatuarán imágenes de obras de arte en los cítricos que se
muestran en la Bienal, además de hacerlo sobre los cerdos criollos, empaques de arroz y azúcar y en sacos y botellas “Cointreau”. A medida que la Bienal se inicie, se crearán 20 altares (organizados sobre montones de fruta tatuada), preferentemente en los espacios públicos altamente transitados de Puerto Príncipe, siempre que sea posible y según las limitaciones de la Bienal. Durante la Bienal de que funcionará como un equipo de uniformados, uno de nosotros sigue los tatuajes de imágenes en los cítricos y luego procedemos al montaje de los altares mientras que otros regalan frutas tatuadas e interactúan con los transeúntes a través de un
traductor que le permite comunicarse en créole y en inglés.

 

(1)  Glissant, Édouard. El discurso antillano, pp. 87
(2 ) Ver Glissant, Op. Cit. Pp. 39
(3) ibíde m
(4) ibíde m
(5 ) Op. Cit. 1969: 328.
(6)  El carácter fragmentario de la historia de las sociedades coloniales está en que sus “períodos” están determinados siempre por “otras” historias,
nunca la propia.
(7) Quijano, Aníbal. Colonialidad del Poder, Eurocentrismo y América Latina, pp. 219.
(8) Nacido en el estado de Georgia en 1947, pasó su infancia en North Carolina y estudio y reseñó la vida en el Sur de los Estados Unidos. Fue
poeta laureado y fue nominado para el Premio Pulitzer de poesía en 1996.
(9)  Ervin Goffman (Alberta, Canadá, 1922-1982).Sociólogo y escritor y uno de los fundadores de la microsociología.
(10) Inmannuel Wallerstein (Nueva Cork, 1930) Sociólogo norteamericano que formuló la teoría del “sistema-mundo”.
(11 ) Ver: Ulbe Bosma, Juan A. Giusti-Cordero y G. Roger Knight (eds).Sugarlandia revisited. Sugar and Colonialism in Asia and the Americas, 1800-
1940. Oxford / Nueva York: Berghahn Books, 2007 y Ortiz, Fernando. Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar. Caracas, Biblioteca Ayacucho,
2007.
(12) Baptiste, Alix. Proyectos institucionales de acercamiento y programas gubernamentales destinados a la diáspora. En
http://meme.phpwebhosting.com/~migracion/rimd/coleccion_america_latina/relaciones-estado2/RelacionesEstado2_12proyectosin.pdf
(13)Op. Cit. P .337
(14) Georgia Popplewell, para Global Voices.

 

 contacto: isahuizi@gmail.com

Agrega tu comentario


IMPORTANTE: Los comentarios que contengan agravios, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o cualquier comentario discriminatorio NO serán publicados.

Recientes en Artículos

Sueño de verano (el horizonte es una ilusión)
Intervención urbana Glenda León 9 de mayo  - 11 de junio -...
Río de libros
Intervención urbana 18 de mayo de 2012 Mariela Limerutti Casa...
Protocolo
     Instalación Rigoberto Díaz...
La Web 2.0 y el anonimato en primera persona
Los espacios 2.0, hechos por todos y por nadie, están saturados de...

Suscribirse al boletín

2005-2012 Wokitoki está bajo una licencia de Creative Commons. E-mail: info@wokitoki.org