![CNX */CALLE-->INTERNET ::: *// Cartografías [ Antena Mutante ]](/img/articulos/2011/08/antena_654.jpg)
Uno de los colectivos más lúcidos de Nuestramérica reflexiona sobre la expresión cultural y su contexto inmediato
Le apostamos a un arte situado, a la modificación consiente de la vida cotidiana mediada por pantallas, a la solidaridad, a la argumentación sobre el conflicto social y armado que nos atraviesa en Colombia y esta interconectado por el resto del planeta.
Antena Mutante es un colectivo de acción directa que inició sus trabajos el primero de mayo de 2007 y cuyo interés se basa en acciones que buscan interrumpir los flujos de información, personas y vehículos que condicionan los encuentros y las conexiones dentro de las urbes contemporáneas. Esencialmente lo que nuestra práctica busca es conectar la calle y la internet pensados como espacios públicos y de libre acceso en donde se presentan conflictos generados por las normativas y estrategias de control implementadas por el Estado colombiano en alianza con transnacionales, organizaciones no gubernamentales y particulares, y que se relacionan con las dinámicas de los dispositivos de regulación que produce la estructura social dominante sobre las ciudades y el territorio colombiano.
En este texto presentamos, a través de nuestra experiencia con la calle y la internet, las relaciones que hemos encontrado para argumentar y desarrollar nuestra práctica, es decir, conectar la calle y la internet a través de la plataforma de Antena Mutante. La idea es mostrar cómo hemos producido un mapa elaborando una cartografía del control de los encuentros y sus conexiones elaborada a una escala local, distrital -Bogotá-, nacional, latinoamericana y global. Con la finalidad de analizar la implementación de la estructura social dominante y las dinámicas que esta impone proponiendo mostrar cómo nosotros nos articulamos dentro de ella a otros movimientos que cuestionan el control y el encierro para experimentar una fuga colectiva a través del arte.

Calles y pantallas en la Colombia del control de la información y de las personas
El pasado oscuro de transitar por las calles colombianas.
La introducción de pantallas en nuestra vida cotidiana nos ha expuesto a una cantidad de flujos de información que transportan imágenes y mensajes construidos a partir de fragmentos de realidad que han producido y hecho circular los dueños de la infraestructura tecnológica habilitándolo en diferentes escalas de tal manera que genere para ellos una acumulación de poder -toma de decisiones- en tanto logra interconectar lugares y establecer control sobre ellos, situación a la que ingresamos desde que aprendimos a encender el televisor, cambiar canales, jugar con el ATARI 2006, trabajar con plataformas DOS, usar hojas de cálculo y procesadores de texto, y luego más adelante cuando aparecen las consolas de Nintendo y Family, además de la internet que poco a poco fue incursionando en la vida cotidiana al tiempo que se sumaban a estos los dispositivos móviles o máquinas nómadas como las cámaras de video, fotografía, gps, etc., generando en las personas la ilusión de estar conectadas mientras las grandes empresas transnacionales ofrecen un consumo cada vez más alienante.
Las calles, a las que muchos recordamos grises, desoladas a veces y en donde conocimos los toques de queda, ahora se traducen en simples fragmentos de la ciudad que se representan a través de una pantalla de televisión en la señal de los canales nacionales que mostraban y levemente nos acercaban a la guerra que se vivía en Colombia. Desde esos momentos comienza un miedo generalizado hacia la calle y las pantallas vinieron a sustituir la experiencia. Pero en la calles se veía gente extraña que no salía en la televisión colombiana como punks, graffiteros, hiphoppers, metaleros,
skaters, gente con sus guitarras y grabadoras en la calle, además de otros que se movilizaban por la calles para denunciar lo que se estaba viviendo.
En tiempos violentos y calles hostiles fue en donde crecimos, pero la cultura que nacía de las calles gracias a aquellos que se atrevían a andarla, le daban otro sentido a este oscuro paisaje urbano. El punk amplificaba la estridencia de la ciudad, el hip-hop decía lo que veíamos y vivíamos en las calles, el skate nos enseñaba a sentir el pavimento permitiéndonos vivir la ciudad de una forma más libre. Mientras tanto, emergía en las relaciones que íbamos formando, una nueva información, una información que podríamos llamar global en algún sentido y que contaba historias de otras calles del mundo. Todo esto mezclado de diversas maneras entre quienes las recorríamos, brindándonos otros referentes para enfrentar las calles nuestras, diferentes a los referentes que teníamos más próximos, a los referentes de la guerra.
Diferentes cruces, ambigüedades dentro de la globalización en Colombia.
En la década de los 90´s, nos encontramos con la introducción de mercancías, información e imaginarios que provenían de Estados Unidos y Europa, y poco a poco comenzamos a saber de los movimientos urbanos en Latinoamérica y, sobre todo, a través de la música, nos enteramos de quiénes se movían en países como México, Argentina y Chile. Así, vimos disolverse identidades a través de la música, y de un momento a otro conocimos bandas que recogían elementos de diversos géneros y creaban algo novedoso, músicas en las que entraban los Sound Systems como propuestas innovadoras y observamos cómo esas culturas callejeras comenzaban a hacer circular sus producciones por diversas redes para más tarde devolvérselas sin ánimo de lucro a la calle, brindándole nuevas oportunidades de conexiones y encuentros.
Cuando vivíamos estas experiencias, Colombia pasaba por una crisis profunda producida por el narcotráfico, el paramilitarismo, el genocidio a la izquierda en Colombia, todas con el Estado de por medio. La música entonces llegó a orientarnos, a ofrecernos la oportunidad que los medios de la amnesia no nos daban y que, por el contrario, nos impedían crear relaciones, siendo fieles a las argumentaciones del Estado según las cuales todos los acontecimientos se presentaban como cuestiones aisladas. La calle que era y es nuestro espacio y que nos brinda la certeza de que estamos viviendo, nos permitió construir argumentos alejados de los impuestos por los medios masivos de comunicación que, valga decirlo, en esta época ya estaban en manos de particulares desmantelando toda la infraestructura pública de generación de contenidos y de telecomunicación para los colombianos como los casos de de Inravisión y Telecom.
Así las cosas, la música y la calle nos daban otros mensajes y también nuevas imágenes que cuestionaban esa realidad que se iba cerrando dramáticamente y que pudimos evidenciar en nuestro paso por el colegio y la universidad. En ese proceso, queríamos crear, pensábamos que esto lo aprenderíamos a hacer con una educación formal y técnica, pero nos encontramos con una jaula donde lo que nos enseñaba la calle no tenía nada que ver con una cantidad de información que recibíamos y que para nada iba a cambiar las situaciones en las que nos encontrábamos. Por el contrario, empezábamos a ser más conscientes de la idea de la seguridad que brinda el endeudamiento, la empresa y las instituciones del Estado mientras la música, la calle y de la internet comenzaban a aparecer como nuevas formas de ingresar en nuestra cotidianidad donde nos íbamos
informando de otros movimientos que trazaban rutas para proponer encuentros y conexiones.
La internet que se nos presentaba desde la academia era esa que vendía el discurso de la seguridad y del control, diciéndonos que con esta herramienta tendríamos oportunidad de conectarnos globalmente y controlar las n posibilidades de negocios, mientras todo eso que venía de lo global se concretaba en más guerra para nuestras calles y para los territorios de afros, campesinos e indígenas. Ésa fue una época marcada por la incursión paramilitar en el territorio colombiano donde se redistribuye la propiedad de la tierra a sangre y fuego. Este proceso lo entendimos de nuestra forma de comprender la desesperanza y el miedo, sentimientos comunes en estos días.
Contando con el acceso a la formación técnica, creciendo rodeados de máquinas informáticas y con la experiencia que habíamos producido en la calle lográbamos conectarnos a otros lugares que nos informaban, nos daban ideas sobre lo que estábamos viviendo y nos daban referentes para crear nuevos movimientos. La música nos informaba, y ésta la conseguíamos esperando días a que descargara un tema con una conexión de 56k que se encontraba en casa de algún amigo. En este momento empezamos a circular en Colombia, nos encontramos y fuimos comenzando a experimentar sus calles tratando de conectar diferentes aspectos políticos, artísticos, culturales y sociales.

Reflexionando un poco sobre esta narración, queremos referenciar el periodo industrial, disciplinario, fordista y los medios de comunicación masivos en poder del Estado, que fue la forma que se propuso un Estado moderno en Colombia desvirtuado por lo frágil que lo hicieron ver la guerrilla, los paramilitares y los narcotraficantes. Después de los 90´s, entramos en la fase neoliberal del Estado exponiéndonos a una economía de servicios, afectos e información controlada por el Estado y que da la entrada de nuevos agentes que requieren que se efectúe un control sobre la circulación de información, vehículos, mercancías y personas para maximizar su ingreso. Por otra parte, las instituciones exponen sus ideas y discursos bajo formas de control que pretenden concretarlas desde la implementación de las tecnologías de información y comunicación. Estas dos estructuras que describimos no se niegan, se complementan y la mixtura de ellas nos permite nombrar el encierro gracias al control que vivimos en Colombia en la actualidad.
En este sentido, encontramos que la estructura social dominante que se enmarcaba en la producción fabril del estado moderno se estaba transformando en la producción informacional y de servicios propios de un estado neoliberal. Esta transformación hacía emerger una espacialidad que se nombraba como el espacio de los flujos separado del espacio de los lugares, y en done el espacio de los flujos se apodera de la comunicación a través del control sobre los lugares en la medida que los hace dependientes de la circulación de dinero, personas, mercancías y vehículos, causando la fragmentación de estos y una serie de configuraciones en red que van planteando una forma de ciudad comprendida como un archipiélago, es decir, como una agrupación de islas carcelarias y que se conforman porque son territorios disputados por diversos intereses políticos, militares, económicos, sociales y culturales.
La remezcla de los movimientos moleculares urbanos
Mientras esto ocurre aparece una Web que explota su atributo de red distribuida e interactiva, surge el modelo de negocio Web 2.0 con servicios como los administradores de contenido, streaming, georeferenciación, wikis, P2P, entre otros. Estas posibilidades hacen que se generen diferentes aplicaciones para conectar la calle y la internet. En esos momentos veíamos la pertinencia de comenzar a conectar los lugares, conectarse con la Web y proponer desde las condiciones en las que nos encontrábamos la libertad de movimiento de información y personas, pues nos estábamos viendo cada vez más inmóviles, con mayores restricciones para salir del país, con problemas para conocer lugares en Colombia y en nuestras ciudades.
Esto también fue posible proponer porque en lo global se reconocían experiencias como la Indymedia, las contra cumbres a las reuniones de organismos transnacionales y los foros sociales. En Colombia comenzábamos a participar en experiencias como los centros sociales en Bogotá; Piso 3 y CreAccion Espacios, las publicaciones de Sursystem en Cali, la producción audiovisual de Makinema en Medellin y en general todo un movimiento que relaciona la cultura con la política que produce una banda sonora donde referenciamos algunas bandas como; Bellavista social club, Niquitown, Desapaptadoz, Dexkoncierto, Polvo de indio, 5 de menos, Grito, Renkore y Contraorden en Medellin, En Bogotá Ganyarikies, Occisor, Sistema Sonoro Skartel, Por razones de Estado, Caminos sin destinos, Frente Urbano, Polikarpas y sus Viciosas y de Cali teníamos el referente de Asilo 38.
También vivimos las fiestas libres de Ultrabass y el festival Bogotrax, un proyecto que en su momento logro articular todas estas expresiones que tomaban forma en estos cruces de información y personas, y dentro de estos espacios temporales las remezclas que se generaban se introducían en generos emergentes de la música electrónica como; el Drum and Bass, Hard Core, Jungle y dub, hasta llegar a estos días al Break Core, el Dubstep y el Hard Drum.
Cuando vivimos este tipo de experimentos sociales, culturales y políticos aprendimos la posibilidad de la remezcla que viene influenciada por el Dj -disc-jockey- y Vj -videojockey-, la posibilidad del trabajo colectivo donde la organización surge con base en acuerdos entre diferentes agentes que tienen diferentes medios y proponen un fin común. Algo que articulaba estas cuestiones era el uso de maquinas digitales que se disponían en espacios de libre acceso -públicos- para la experimentación en diversas direcciones. En estas dinámicas asistimos como espectadadores en Bogotá y Medellín a la emergencia del street art, un arte público, donde encontrábamos comunes desde nuestras preguntas acerca de la relación que tiene la calle con la internet.

Traxmisiones: Interrupciones urbanas *LiveSet
Cartografías del control y del movimiento autónomo
Teníamos con nosotros todo un archivo de producción cultural que podríamos comenzar a remezclar en canales de streaming, también teníamos la oportunidad de orientándonos por la web con quienes ya habíamos tenido algún tipo de encuentro o conexión. Las experiencias del primero de mayo que se habían tenido en años anteriores y las movilizaciones previas a esta manifestación motivaron a realizar el primer diseño de
intervención de Antena Mutante. En este diseño se consideraba una lectura sobre la movilización, sus reivindicaciones y apuestas creativas en cuestiones culturales y artísticas, también los posibles puntos de internet desde donde podríamos enviar la señal. Una vez con esto se gestiona la infraestructura para hacer la traxmisión en audio por las canales de indymedia Colombia, además de disponer de diferentes espacios en internet donde podríamos hacer circular información en audio, video, fotografía y gráfica. A partir de esto espontáneamente se crea un grupo de aproximadamente 18 personas para cumplir con la acción de traxmisión que consistiría en realizar una mezcla en tiempo real con sonidos pregrabados; capsulas y temas de diferentes grupos musicales sobre la base de los sonidos de la movilización.
Esta intervención se diseña basándonos en mapas que se construían en papel y marcador de las calles que recorríamos en el centro de Bogotá, cuando esto se hizo fuimos requiriendo una mejor observación de la calle, una vista de arriba del contexto de ciudad, del contexto nacional y global, y para esto deberíamos buscar un apoyo en mapas digitales que podríamos contrastar con lo que se vivía y veía en la calle, logrando una mirada desde arriba y una a ras del suelo, dado que por las calles que estamos trabajando circulan personas de todo el país y de diferentes lugares del planeta, todo esto enmarcado dentro de las políticas que seguridad democrática del segundo periodo de gobierno de Uribe Velez que desangraban más a la nación Colombiana, como el caso de las ejecuciones extrajudiciales.
En este lapso de tiempo nos reencontramos con un amigo del colectivo Invidia de Bologna, Italia. Que nos dispuso toda una plataforma para comenzar nuestro trabajo autónomamente, además de brindarnos toda su experiencia acerca del software libre, del trabajo solidario y colaborativo, a esta persona le estaremos agradecidos siempre.
Comienzan las experimentaciones en interrupciones en espacio público - este entendido como lugar - las primeras articulaciones al movimiento del street art, articulaciones en Medellin con la casa Audiovisual Platohedro y con la acción directa que propone la Red Juvenil en el Antimilitar Sonoro, en estas experiencias comenzamos a apoyarnos en lo audiovisual, en este momento encontramos un colectivo con el cual podríamos generar conexiones, Vivo Arte, y le damos forma a un proyecto de comunicación colectiva que le dimos el nombre de Conectando Esperanzas. También debe tenerse en cuenta que esto se genero cuando los pueblos indígenas del cauca y de Colombia se decidieron a caminar la palabra articulado al paro de los corteros de caña del suroccidente del país.
Con este tipo de iniciativas más las conexiones que teníamos en el Magdalena Medio con la Asociación Campesina del Valle del Rio Cimitarra, que se genero cuando los acompañábamos y nos solidarizamos con las personas de la organización que fueron detenidas por el Estado colombiano al punto de demostrarse que el Estado colombiano solo busca desarticular la organización de los procesos políticos de oposición. En este proceso vimos liberar y regresar uno a uno a los miembros de la Asociación.
En este marco se desarrolla la Lucha Libre en América Latina, una acción que busca conectar mensajes a la práctica del street art en América Latina, en la búsqueda de intercambios directos de las experiencias en sus calles, en esta oportunidad se logro conectar Oaxaca-México con Bogotá y Medellín – Colombia. Esto articulado a movimientos de arte público como los APC y los Arte Jaguar en Oaxaca.
En esta experiencia también logramos traer mensajes acerca de las reivindicaciones de la tierra que estamos viendo emerger, por parte de las comunidades indígenas y campesinas en Colombia y Latinoamérica, asociándola a la producción de memoria mexicana que generan desde el arte público los Arte Jaguar.
En estos años una de las intervenciones de mayor importancia es el primero de mayo donde se ha logrado crear interrupciones de la movilización y hacer emerger mensajes acerca de algunos aspectos que queremos presentarle a los manifestantes como; la situación de los presXs políticXs, el encierro que se vive en las ciudades colombianas, la situación de las universidades públicas y la represión cada vez más evidente a la libertad de expresión. En estas experiencias nos hemos articulado a; la campaña por la libertad de los prisioneros políticos Traspasa Los Muros, la Organización Sur del Cielo, la casa audiovisual Platohedro, el colectivo Vivo Arte, artistas públicos como Guache, la banda de punk Desadaptadoz, y el periódico el Turbión entre otras personas, organizaciones y colectivos que se han solidarizado con estas acciones.
También hemos realizado experimentos de conexión entre periferias urbanas con centros urbanos cargados de una densidad política y cultural, esto se logro sirviendo como medio para la conexión entre la organización Sur del Cielo en el barrio San Luis en Bogotá con la productora Gatos Negros en Paris Francia. Estas conexiones se han proyectado a Madrid, España, en el caso de conexión con la librería traficante de sueños y en Rosario Argentina con el congreso de las lenguas en su trabajo de reflexión sobre procesos de descolonización en Latinoamérica.
También teníamos otro referente y es la lucha del pueblo palestino y por eso conectamos varias veces esta situación a la Antena, cuando hicimos una traxmisión de video dentro del proyecto colectivo Conectando Esperanzas con el embajador de Palestina y cuando referenciamos el plantón en Bogotá para cuando el ejército israelí asalto la flotilla de la libertad que llevaba ayuda humanitaria hacia la cárcel más grande del mundo: GAZA. En otra ocasión tuvimos la oportunidad de hacer una traxmisión desde Palestina donde capturamos imágenes y sonidos que daban cuenta la situación del control sobre la movilidad de las personas y por ende de las ideas.
Caso que se presenta también en nuestro país y que lo veíamos en el barrio San Luis de Bogotá donde han construido un muro que atraviesa la montaña de un páramo impidiendo que personas como los lecheros o los habitantes del territorio puedan transitar entre el barrio y el páramo libremente porque ahora es una propiedad privada.
En Palestina vimos y escuchamos las historias de los mártires que perdieron su vida defendiendo a Palestina, tierra controlada por Israel y que tiene a un pueblo reprimido. Esto lo vemos no muy alejado a los análisis que hacemos desde nuestro estado nación donde el Estado colombiano con sus asociados nacionales y transnacionales han desarrollado todo un discurso que se concreta en una guerra cada vez más insoportable, en un contexto de plena amnesia y total impunidad.
En este proceso de indagar sobre el control cartografiamos lo que se denomina la estrategia de espectro completo implementada a través de las estrategias militares en América por parte del Estados Unidos, para generar este mapa creamos un laboratorio junto con un miembro del colectivo la Colmena llamado WARLAB que nos permitió evidenciar la concentración de la intervención militar en Colombia y en el Caribe de las fuerzas militares y de inteligencia gringas.
Todos estos movimientos que hemos producido colectivamente los hemos georeferenciado, sabemos dónde se encuentran los agentes que colectivamente resisten y se mueven referenciando el control, cuáles son sus prácticas y sus ideas permitiéndonos generar conexiones en cualquier momento, ya sea con su producción o en la búsqueda de creación o propuestas para buscar nuevas rutas.
La Malla, no es una red de tecnología, adquiere forma cuando se producen encuentros y conexiones con agentes que se mueven de un lugar a otro y de una idea a otra.
El resultado de esto es la consolidación de una malla, esta malla la hemos optado por clasificar para que nuestras conexiones que hemos ido produciendo sean visibles para el resto de personas que accedan a la web y a la malla de la Antena.
En este sentido entramos a relacionar la calle y la internet en el espacio público, pues es el espacio del encuentro y en la emergencia de la sociedad red es un espacio de conexión, o sea espacios de libre acceso y sin restricción para la circulación de personas e información. La Internet es un espacio público porque es el espacio urbano contemporáneo al considerar pertinente la información que entra en conflicto con el medio y las finalidades de la elite que implementa la estructura social dominante.

Esta información consideramos que es esencial que circule sin restricciones por la razón que es la clave para las innovaciones tecnosociales que se pueden generar y son producidas por propuestas desde la producción situada con las maquinas informáticas, la antena le da prioridad a aquella que se produce con la intención de nombrar y representar este presente oscuro que nos hace vivir el Estado colombiano, las transnacionales, los medios masivos de comunicación, la organizaciones no gubernamentales, la academia y todos aquellos que se han entregado al orden del vértigo del tiempo real del espacio de los flujos. Donde lo que evidenciamos es el interés de estos agentes de asegurar las estrategias de control y vigilancia de la organización y esto se hace sobre las condiciones para producir encuentros y conexiones.
La acción de conexión entre la calle y la internet se genera desde acción directa que se enmarca en la idea de construcción de situaciones propuesta por la internacional situacionista, acciones colectivas donde se alteren la cotidianidad de la urbes contemporáneas, estas acciones por nuestra parte plantean que estas conexiones se generan con las propias maquinas digitales sacándolas de los espacios cerrados pues ellas a su vez brindan la posibilidad de establecer nuevos circuitos de información que no pasan por quienes hemos referenciado como responsables y beneficiarios de la guerra en Colombia.
Los agentes de nuestra malla con quienes nos encontramos y conectamos. Pensamos que deben ser referenciados para brindar la posibilidad de circulación de la información de estas conexiones en la malla para que circule la información que producen y estar atentos a relatos acerca de los lugares y agentes con los que hemos producido interrupciones, logrado encontrar una serie de comunes que se actualizan constantemente y que pueden ser considerados en nuevas acciones brindándonos una
orientación sobre el movimiento que proponemos y sobre el tipo de acuerdos e intercambios que podemos generar a corto, mediano y largo plazo.
Las conexiones desde la malla se han planteado en la siguiente clasificación; Azara Mancha (Street Art), editoriales y librerías, cartografías, centros sociales, sellos musicales, internet y servidores, arte y política, encuentros y festivales, producción audiovisual, hip-hop, medios de comunicación y movimientos sociales en Colombia.
Estas aéreas que reconocemos de trabajo de la malla son las que nutren el recorrido de la Antena, es la forma que tenemos de enterarnos de otras calles, de movimientos de información y de personas pues también reconocemos el encierro en el que nos encontramos en la dinámica de la producción. En este sentido podemos ir orientándonos en la producción y en la circulación de nuestro trabajo, dado que con la incursión de la maquinas informáticas interconectadas en web la separación marcada de la era industrial entre producción y circulación se disuelven.
A los posibles cruces e intercambios, construimos diversos proyectos que se plantean desde la Antena, en esta dinámica le hemos dado forma a; Odio su Guerra, Cana City, MayDay Mutantex, Textos e ideas, Palestina libre!!, Sobre-exposición, Lucha Natura, Transatlántica y Traxmisiones.
A estos diversos tipos de situaciones las clasificamos para darle especificidad al trabajo según nuestros deseos y que alimente las preguntas que la Antena ha ido elaborando con forme a la referencia que es la estructura social dominante que adquiere forma en el espacio de los flujos y las formas de intervención que esta estructura desarrolla en su implementación sobre el control de calles, territorios y en la misma internet.
Cartografía: el arte de hacer mapas *// El arte de trazar fugas.
Entendemos entonces la cartografía como un arte, todas estas situaciones y momentos que hemos nombrado corresponden a diversos lugares y conexiones que hemos creado entre la calle y la internet, entre la calle y las cárceles, entre la internet y los territorios indígenas, afros y campesinos, entre la internet y el arte público, entre el hip-hop y diversos ritmos urbanos y la calle, la internet y otros lugares en el planeta. O sea planteamos las conexiones entre la calle y la internet en múltiples direcciones.
Nuestro trabajo consiste en atravesar espacios controlados y fronteras reales e imaginadas, generar interrupciones para que desde ahí emerjan flujos de información que conecten, no procedemos por la lógica de los mass media y con la fantasía que nos quieren vender de que en la internet lo puede ver toda la humanidad, proponemos conexiones que posibilitan intercambios, solidaridades, deseos y ante todo habiliten nuevos circuitos de personas e información. En este sentido no nos interesa comercializar la cultura o el arte, queremos que esto circule y que en todXs exista la posibilidad de expresarse colectivamente. En este sentido entendemos el arte como una creación colectiva que habilita fugas sobre el control territorial que se concreta desde la vigilancia y la militarización de todos los espacios sociales alrededor de la geografía colombiana. Pensamos que desde el arte podemos enfrentar la guerra pues no puede ser posible que esta reine e imponga la destrucción de lo que la sociedad produce.
Le apostamos a un arte situado, a la modificación consiente de la vida cotidiana mediada por pantallas, a la solidaridad, a la argumentación sobre el conflicto social y armado que nos atraviesa en Colombia y esta interconectado por el resto del planeta. Ubicados en este espacio complejo queremos accionar y estas acciones las llevamos a la Web para que sean públicas, sin ningún tipo de restricción, ni derecho ni deber sobre la producción, para movernos autónomamente en la búsqueda de proponer desde los lugares fugas de flujos de información y de personas.