
mini entrevista WKTK/2012
enero de 2012
Manifiesto de 1982
Presumo de ser un artista revolucionario. Tengo una visión del mundo y la misión de ponerla en efecto. Quiero eliminar la explotación del hombre por el hombre, lograr una distribución equitativa de tareas y bienes, construir una sociedad justa, libre y sin clases.
Para lograr mi ideal tengo que comunicarme con la mayor cantidad de público posible, algo que solamente puedo lograr con una gran producción y un buen sistema de distribución de mi obra. La obra no puede quedar reducida a unos pocos ejemplos artesanales exhibidos esporádicamente.
Para llegar al público que quiero convertir a mis ideas necesito medios de producción que hagan mi tarea lo más eficiente posible.
Necesito, también, mano de obra contratada que pueda trabajar en aquellas partes que no requieren mi esfuerzo creativo y que se puedan ejecutar bajo mis instrucciones.
Con pocos medios económicos a mi alcance para la adquisición de equipo y maquinaria, me veo forzado a utilizar mi ingenio. Tengo que buscar ocasiones que me favorezcan, aprovecharme de errores ajenos, regatear precios. En otras palabras, tengo que actuar con más inteligencia que aquellos que seguramente se aprovecharían de mí en caso de un descuido.
La misma situación económica me impide contratar ayudantes al salario que se merecen. Tengo que pagar lo menos posible, alargar las horas de trabajo y lograr un máximo de productividad con un costo mínimo. Si en este proceso me llegara a sobrar dinero, lo debo invertir en más y mejor equipo, y en el empleo de más gente bajo las mismas condiciones.
El mayor obstáculo para la difusión de mi obra es la competencia.
Hay otros artistas que con ideas parecidas a las mías y con otras, interfieren con mi posible contacto con el público. El público gasta dinero en obra que no es la mía. Con ello distrae su atención de las metas revolucionarias de mi obra y el dinero mal invertido no me permite mejorar mis condiciones de producción. Tengo que lograr imponer mi obra por encima de estos obstáculos.
Obviamente no puedo eliminar físicamente a los artistas que compiten conmigo. Pero sí puedo tratar de desprestigiarlos, de crear rumores, de enemistarlos con sus galeristas, y en general, de sabotear sus canales de difusión. Con algo de suerte y un poco de manipulación podré‚ entonces incorporar esos canales de difusión de obra al mío, asegurando mi preeminencia en el público.
Mis ventas incrementarán, con lo cual podré‚ adquirir más y mejores medios de producción y contratar más ayuda. Podré considerar la posibilidad de acceder a nuevos públicos, crear incluso un mercado internacional para mi arte. Con ello, el día que mis ideales revolucionarios se hagan realidad estará al alcance de mi mano.

The Assignment Book (2011) - Luis Camnitzer
Mini entrevista WKTK/2012- Arte Latinoamericano inmediato: Luis Camnitzer
Han pasado 30 años desde que escribiste tu Manifiesto (1982) , ¿ lo dejarías igual o les cambiarías algunos detalles? ¿Cuáles serían?
Creo que lo dejaría, pero desde mi punto de vista es un documento de época en el sentido que la plataforma es la autoría. Se aplica hoy todavía, porque la mayoría de los artistas (y en cierto modo. yo también) siguen produciendo obras de autor, obras que reflejan al que las hace y declaran sus opiniones y visiones. Gracias a la fuerza imbatible del mercado no hay forma de evitar que el arte continúe siendo una industria de producción de objetos de consumo y que la tendencia sea de afirmar la marca reconocible del artista. Lo único que podemos hacer modestamente, es insistir continuamente en que, de lo que se trata es no hacer cositas sino de afectar a la cultura y de empoderar a la gente. Y esto se logra mirando a la gente y no tratando de competir con los colegas para lograr una posición más alta en los reconocimientos y los precios. Pero es este problema más general, el que me llevó a escribir el Manifiesto de La Habana más recientemente. Es también lo que me lleva, hoy día, a poner más energía en la actividad y efecto pedagógico del arte, que en la producción.
Manifiesto de La Habana
1) Creo que la cantidad de poder en el universo es finita.
2) Creo que esa cantidad finita de poder está mal distribuida.
3) Creo que el poder tiene que ser redistribuido equitativamente.
4) Creo que la forma de redistribución del poder define una ética.
5) Creo que la redistribución ética del poder necesita una estrategia.
6) Creo que la estrategia para una redistribución ética del poder define una política.
7) Creo que el arte es un instrumento que sirve para implementar esa política.
8) Creo que el uso del arte para otros propósitos ayuda a una mala distribución del poder.
9) Creo que la mala distribución del poder es un desastre ecológico.
10) Creo que el arte mal usado es un desastre ecológico.
11) Creo que hay que pensar dos veces antes de hacer arte.
Otra reflexión de Luis Camnitzer:
El arte en realidad es una metodología que permite conectar cosas e ideas que no son permisibles en otras disciplinas. Los objetos solamente son trazas del proceso. La metodología es subversiva porque rompe fronteras. Los objetos son conservadores porque mantienen las fronteras o crean nuevas.
Me interesan mucho los movimientos colectivos y los servicios . Lástima que estoy en una generación que todavía es relativamente objetual.
Wktk agradece la paciencia y colaboración de Luis Camnitzer.